Análisis Left4Dead
No diga Valve, diga FPS. La compañía que creó las aventuras de Gordon Freeman vuelve a tirar la casa por la ventana con un producto tan atractivo como sus últimos desarrollos englobados dentro del famoso Orange Box. Las películas de zombis son un género más que interesante para los jugones. Desde la prolífica saga Resident Evil al original Dead Rising hemos visto un sinfín de homenajes al género apadrinado por el maestro George A. Romero. Si utilizando esta temática de base, sazonamos el juego con una buena jugabilidad y manejo basado en el flexible motor Source, así como un modo cooperativo como pocos se han visto… tenemos como resultado Left4Dead.
Cuando no quede sitio en el infierno…
…los muertos caminarán sobre la tierra. Ya lo decían en cada una de las películas de la saga zombi por antonomasia. Argumentalmente, la única premisa del título es la plaga a nivel global de estas criaturas, antaño seres humanos, que acaban convertidos en muertos vivientes. En una inacabable sucesión de clichés del género, pertenecemos a un pequeño grupo de supervivientes cuyo único cometido es salir ileso de tan catastrófica situación. Un viejo soldado de Vietnam, un macarra sin escrúpulos, una joven freak y un, más que tópico, trabajador de clase media de raza negra son los cuatro protagonistas del título, desarrollándose sus peripecias a lo largo de un gran abanico de escenarios divididos en cuatro capítulos que representan muchos de los lugares más típicos en los que se desarrollan este tipo de films.
Se ha optado por una estética promovida por la nueva hornada de películas del género como 28 días después o el remake de El Amanecer de los muertos, donde los zombis corren como posesos tras sus víctimas, perdiéndose parte del romanticismo del clásico no muerto lento e inquebrantable, aunque lo que se pierde en identidad se gana en frenetismo, y es que estaremos permanentemente asediados por numerosas hordas de enemigos que no nos darán ni un respiro.
En L4D se ha dejado de lado la imagen de FPS facilón con armas por doquier e ítems que potencian nuestras habilidades para ofrecernos una experiencia que se asemeje a la dificultosa supervivencia en las circunstancias presentadas. Por esto, recorreremos los escenarios acompañados de los otros tres acompañantes con un número limitado de armamento e ítems curativos, siendo el trayecto entre un punto de control y otro (únicos lugares a salvo de los zombis) una completa agonía. Y eso, para un título que homenajea a este cine tan peculiar, es lo mejor que nos puede hacer sentir.

Gráficos:
Cuando una cosa está bien hecha puede durar muchísimo tiempo tal y como demuestra el motor Source y el sistema de físicas Havok. Si bien el juego no está a la última en tecnología gráfica, el aspecto final es insuperable en cuanto a ambientación. La estructura de los escenarios intenta alejarse en cierto modo de la linealidad, ofreciéndonos a menudo rutas alternativas para alcanzar nuestro destino. Las texturas y efectos de luces se representan como es debido, y más teniendo en cuenta que el 100% del juego lo viviremos en plena nocturnidad, siendo casi obligado el uso de la linterna.
Los modelados de los personajes también están a la altura, en especial por la enorme variedad de zombis que nos encontraremos, lográndose el efecto de que parezca que no existen dos iguales. Los años depurando el motor hacen que no exista ralentización alguna al aparecer muchos enemigos en pantalla simultáneamente, cosa que sucederá a menudo dadas las apariciones de numerosos grupos de no-muertos corriendo en manada, amén de los tipos “especiales” de enemigos, cuyo diseño es igualmente estupendo. Los protagonistas están a un gran nivel, y sigue siendo una delicia contemplar la sincronización labial y cambios en los gestos de sus caras que ha logrado la gente de Valve desde aquella primera vez que vimos a la bella Alyx esbozar una sonrisa en Half-Life 2.
Las animaciones también lucen correctamente, y el impacto visual de ver a un zombi corriendo hacia nosotros o el desmembramiento y caída de estos al ser disparados con las armas añade puntos a la ya de por sí lograda ambientación general.

Música y sonido:
George Lucas decía que el 50% de una película estaba en su calidad sonora y musical. En los videojuegos no anda desencaminada la cosa, y es que para lograr una atmósfera concreta se necesita de este apartado, y más cuando lo que se pretende es ensalzar emociones tan sugerentes como el miedo o la angustia. La música orquestal que acompaña a nuestras peripecias ayuda a ello, siendo unas piezas de aire épico que se amoldan a las situaciones que vivimos y que sirve de aviso en ciertos momentos a la hora de recibir una oleada de enemigos o un tipo de enemigo en concreto. Por ejemplo, una espeluznante melodía compuesta a base de voces corales femeninas nos avisa de la cercanía de una “bruja”, un tipo de zombi muy peligroso que nos atacará sólo si la apuntamos con nuestra linterna.
En cuanto a los efectos de sonido, no hay nada que desluzca el conjunto. Gritos desgarradores, disparos, explosiones y muchos, muchos gritos y gemidos. El juego está completamente doblado al castellano, siendo por suerte un doblaje de calidad por parte de un estudio profesional, aunque como siempre, no llega al nivel interpretativo de la versión original en inglés, pero ni mucho menos desmerece el resultado final.

Jugabilidad:
Como ya he explicado, el juego se divide en cuatro capítulos que representan diferentes ambientaciones típicas del género. Cada uno de ellos está formado por cuatro sub-mapas correlativos separados por un checkpoint del que podremos recomenzar a jugar si matan a nuestro grupo al completo. Para alcanzar cada zona será necesaria una total y absoluta colaboración en equipo, tanto a la hora de aniquilar enemigos como para cubrir las espaldas a los demás y en última instancia incluso curar y “revivir” a los caídos.
Los diferentes episodios son “Alta médica”, en el que recorreremos una ciudad devastada hasta llegar a la azotea de un hospital, donde nos espera un helicóptero de rescate. En “Toque de difuntos” tendremos que llegar al embarcadero de un pueblo siguiendo una carretera que atraviesa un bosque y un cementerio. En “Último vuelo” recorreremos los aledaños de un aeropuerto para encontrar un avión que nos salve de una muerte segura. Por último, en “Cosecha de sangre” recorreremos un entorno rural con graneros y maizales para llegar a un camión del ejército. Tanto los entornos como la propia presentación de los mismos goza de un agradable aura a serie b que casa perfectamente con la temática.

En cuanto al arsenal, tan solo portaremos un arma principal y otra secundaria que siempre es una simple pistola de 9mm (que podrán ser dos si encontramos otra por el camino). No existe demasiada variedad al respecto, por lo que encontraremos tan sólo un par de tipos de escopeta, un subfusil y un rifle de largo alcance, cuyo funcionamiento y método de recarga hará variar nuestra forma de jugar. Las balas están contadas, y sólo encontraremos munición en determinados lugares del mapeado.
Existen otros ítems que harán más llevaderos nuestros viajes. Para recuperar salud podremos usar botiquines y píldoras para tratar el dolor, aunque la cantidad a portar está limitadísima, siendo usual encontrarnos en la tesitura de curarnos nosotros o restaurar a un compañero que ha caído, porque no disponemos de más. Cócteles Molotov, granadas atrae-zombis o bidones de gasolina son otras de las ayudas que encontraremos, pero que nunca serán suficientes dadas las ingentes cantidades de enemigos que nos encontraremos.
Podría parecer que el juego es realmente limitado, ya que si uno plantea fríamente las horas de juego invertidas se da cuenta de que no se tarda más de 40 minutos en completar cada uno de los capítulos, pero la verdadera idiosincrasia del juego no radica en completar todas las áreas, sino en la competición y colaboración entre jugadores, al igual que cualquier FPS multijugador al estilo de Counter-Strike y similares, solo que los verdaderos enemigos están controlados por la máquina. De todas formas, y para solventar las críticas que puedan hacérsele al sistema de juego, hay que hacer especial hincapié a la IA, que ha sido bautizada como “El Director”, siendo éste sin duda, el gran atractivo jugable de L4D.

El director posee tal nombre ya que durante el desarrollo de las partidas actúa como tal, encargándose en todo momento de controlar el número de enemigos que salgan a nuestro paso, incluidos los cinco tipos de zombis especiales que hacen las veces de “bosses” en determinados casos. Dependiendo del desarrollo de la partida los acontecimientos irán variando para hacer interesante el juego en todo momento, por lo que nuestra pericia se verá recompensada con retos más difíciles, oleadas “extra” de enemigos o ítems que unas veces encontraremos y otras no. Nunca sabremos lo que vamos a encontrar tras cada esquina a cada nueva partida que juguemos, siendo esa la clave para crear esas sensaciones de miedo por lo desconocido que tan bien nos propone el juego. Todo esto se verá culminado al final de cada capítulo con el llamado momento “climax”, antes del final, donde nos veremos acorralados en el lugar de rescate y tendremos que resistir, parapetados durante unos minutos, las incesantes hordas enemigas hasta que nos salven.
La IA no se queda atrás en el manejo de los personajes. El modus operandi de un zombi no es precisamente complejo, por lo que simplemente saldrán de todas partes y correrán desesperadamente hacia nosotros, atravesando obstáculos, escalando muros o tirando puertas abajo. Por eso, el verdadero trabajo de manejo de PNJs está en el de nuestros compañeros cuando jugamos en solitario, sin que otros jugadores controlen al resto del grupo. La máquina se encargará de protegernos, gestionará las curaciones de manera inteligente y se pondrá a cubierto o huirá cuando sea necesario. De todas formas, y por mucho que se avance al respecto, es incomparable la sensación que puede reportar jugar codo con codo con otras personas, y más cuando tenemos la posibilidad de utilizar un micrófono para comunicarnos con ellos.
Refiriéndonos concretamente a la experiencia jugable con otras personas, hay que decir que pocas veces se ha conseguido un sistema de juego tan equilibrado como el que aquí se presenta. La única posibilidad de terminar cada escenario con cierta solvencia es estar casi más atento a la espalda de los compañeros que a la propia. El posicionamiento a la hora de recibir a los enemigos es fundamental, y será el pan de cada día cubrirse las espaldas unos a otros, ya que al aparecer en masa, es realmente fácil que nos separen del grupo dejándonos casi sin posibilidad de sobrevivir.
De todas formas, si morimos, no nos quedaremos en el dique seco hasta el final del nivel, pues existen a lo largo de los mapas unas cuantas zonas de “respawn” o reseteo, donde apareceremos al cabo de unos segundos de haber caído. Para poder volver a reunirnos con nuestros compañeros, estos tendrán que encontrarnos y abrir la puerta de la habitación donde estamos encerrados. Un modo original y fresco que simboliza el hecho de encontrar a un nuevo superviviente para unirse al grupo.
Tanto en PC y su sistema Steam como en el Xbox Live el juego se mueve de forma fluida sin retardo alguno a la hora de realizar acciones. En ambos, la gestión y elección de parámetros de cada partida se realizará dentro del propio juego, donde podremos elegir entre tres niveles de dificultad, así como el capítulo y zona en el que queremos comenzar, la privacidad de la partida o el personaje que queremos controlar de los cuatro posibles.
Como guinda a la experiencia, existen otros modos de juego en el que podremos ponernos en el papel de la horda de zombies, intentando por todos los medios acabar con los supervivientes. Cada vez que caigamos en combate, podremos elegir meternos en la piel de uno de los enemigos especiales para ponerles las cosas más difíciles, pero solo podremos hacerlo un número determinado de veces por partida. También será posible elegir el lugar y el momento por el que saldrán las marabuntas de no muertos para poder trazar una estrategia. En resumidas cuentas, podremos ejercer nosotros del Director de juego antes mencionado.

Conclusiones:
Left4Dead es un nuevo punto de vista de cara al juego multijugador en el género, pues por una vez, en vez de jugar contra otros jugadores, tendremos que colaborar en pos de un objetivo común, la supervivencia en un mundo devastado por los no muertos.
El frenetismo de cada partida, la ambientación y el constante asedio de los enemigos no nos dará ningún respiro durante la partida, siendo cada una de ellas una experiencia totalmente diferente gracias a la gestión automatizada de la IA del juego para crear nuevas situaciones cada vez.
Los amantes del género disfrutarán con este claro homenaje a los films que tratan esta apocalíptica temática, mientras que los fans de los FPS dispondrán de nuevos desafíos para medir sus habilidades en un sinfín de situaciones. Sin duda, uno de los mejores juegos de este año que ya termina y un nuevo acierto por parte de Valve en su imparable carrera de éxito en el desarrollo de videojuegos.
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