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Aquí estamos ya para contaros cosas sobre el segundo capítulo del juego de rallies que triunfó en los salones recreativos y en las consolas de SEGA, voy a centrarme, al igual que en el artículo sobre la primera parte del juego, en la versión doméstica. Así que esta vez le toca a Dreamcast recibir la conversión de la recreativa. Este va a ser un análisis algo peculiar porque voy a dedicarme a compararlo también con la primera versión, para ver las cosas que mejora o que no iguala la versión moderna, ya que el de Saturn salió en 1995 y esta secuela salió en 1999 y de los 32 bits pasó a los 128 de Dreamcast.
HISTORIA En 1998 SEGA volvió a llevarnos a gastarnos el dinero en los salones recreativos con el siguiente capítulo de las carreras de rallies, trayendo de nuevo dos tipos de muebles, el de dos asientos y el individual con una pantalla más grande, pudiéndose juntar dos muebles dobles para conseguir partidas de 4 jugadores simultáneos. El juego añadía grandes novedades, sobre todo propiciadas por la mayor potencia de la placa Model 3, lo que nos dio mayor cantidad de circuitos y coches que en la primera entrega, además de coches mejor modelados y la aparición de cambios climatológicos que afectaban a la conducción y a la limpieza del coche, ya que estos iban ensuciándose conforme corrían. Así que SEGA, teniendo en el mercado su potente Dreamcast, no dudó en versionar el juego a este sistema consiguiendo una versión mucho más parecida a la recreativa de lo que pudieron hacer con la primera en su paso a Saturn. Y como muestra de que la gente de SEGA quería un juego con muchos derrapes solo hay que ver este anuncio del juego que sacaron en Japón.
CONDUCE Y SUFRE En esta segunda parte la dificultad es una de las mayores diferencias que vamos a encontrar con respecto a su antecesora, ya que si en Saturn había que aprenderse bien los recovecos de los circuitos para conseguir ganar en el modo Arcade o hacer buenos tiempos en el modo “Time Attack”, en este nos encontramos con unos coches más “vivos” que los de la versión saturnera, lo que hace que su conducción sea más delicada, además de que el tiempo que se nos da para pasar por los puntos de control es muy ajustado y al más mínimo fallo ya lo pasamos mal para conseguir superarlos, así que ganar pruebas a las primeras de cambio es cosa sólo para profesionales. Para empezar, además de su dificultad, nos trae más coches (20 contra los 3 del primero), más circuitos (17 contra los 4 del primero) y un modo de juego extra, lo que sirve para acallar un poco a aquellos que criticaban a la primera parte por ser muy corta. Como en la entrega anterior, en todos los modos, quitando el de Campeonato de 10 años, al principio seleccionaremos circuito, coche y transmisión manual o automática. En esta segunda parte tenemos el clásico modo Arcade que, como pasaba en el primero, podemos escoger entre correr por el campeonato o practicar uno de los circuitos, y consiste en lo mismo que la recreativa, o sea, terminar 4 circuitos pasando por los puntos de control antes de que se acabe el tiempo que se nos da, y al mismo tiempo intentando ganar a los otros 15 coches que tenemos que adelantar. Aquí podemos escoger entre 8 coches aunque si terminamos todas las carreras podremos seleccionar un noveno. El nuevo modo es el Campeonato de 10 años, donde tendremos que superar cuatro tramos (como en el modo Arcade) en cada año, sólo que en 10 temporadas diferentes, con 16 circuitos diferentes divididos en 6 localizaciones, teniendo 5 de ellas 3 circuitos diferentes, algunos de ellos se repetirán pero con diferentes condiciones climáticas. Aquí la dificultad no baja y debemos conseguir terminar los tramos dentro del escaso margen de tiempo que nos da el juego, aunque tenemos la ligera ventaja de que nos permiten conocer las condiciones del circuito para que podamos preparar el coche antes de cada carrera, así podemos conseguir un coche más cómodo para cada prueba. Si terminamos un año, se nos desbloqueará el siguiente, y si además lo ganamos tendremos la opción de seleccionar un coche nuevo. Este modo da para pasar una buena temporada tratando de ganar todos los años. Después tenemos otro clásico como es el “Time Attack”, donde nuestro único rival será el cronómetro, aquí podremos jugar con todos los coches y circuitos que tengamos en el Campeonato de 10 años además de escoger coches preparados por nosotros y seleccionar correr teniendo como referencia un “fantasma” del recorrido realizado para hacer el mejor tiempo que tenemos para batir. La siguiente opción es el versus a pantalla partida en horizontal, donde dos jugadores podrán medirse entre ellos pudiendo correr con cualquier coche y circuito desbloqueado en el modo de Campeonato de 10 años. Podemos correr a 3 o 5 vueltas, con el temible “Time Lag” donde el paso del piloto que va en cabeza por un punto de control hace que a su rival se le active una cuenta atrás con el tiempo de que dispone para cruzar el mismo control para que no se le considere derrotado. También dispondremos del “Slower car Boost” que hace que el piloto que vaya por detrás gane un extra de velocidad para intentar alcanzar a su rival. Por último ya solo quedan las opciones de configuración del juego, donde se echa en falta la opción de la sensibilidad del control del coche que teníamos en el primer Sega Rally, pero a pesar de esa falta podemos encontrar la opción de configurar un coche a nuestro gusto y guardarlo, ver los records tanto de las diferentes pruebas como de los “Time Attack” y la curiosa e interesante opción de poder conocer datos de los coches con la opción “Car Profile”, viendo el seleccionado en movimiento mientras un narrador nos explica su historia y curiosidades. Así que, como se puede ver, ha aumentado la duración del juego gracias al nuevo modo de competición y a la mayor cantidad de coches y circuitos, aunque la dificultad puede que haga que te tomes un descanso del juego o lo contrario, que te piques para intentar pasar ese circuito que tienes atravesado. VER Y OIR Bueno, en el apartado gráfico este juego arrasa con su antecesor, modelados de los coches también muy grandes pero en esta ocasión mucho más detallados, con líneas más suaves y los escenarios mucho mas realistas, aunque siguiendo con la aparición repentina de los fondos y sin añadir más vistas para conducir, siguiendo con la vista desde detrás y la subjetiva. Las animaciones de los coches son más “sosas” que en el anterior Sega Rally, ya que aquí éste no se balancea casi, no como en el primero donde llegaban casi a ponerse a dos ruedas, y en un salto mal tomado se inclinaba y aterrizaba sobre las ruedas de un lado, cosa que en esta segunda parte no vemos. Su comportamiento es más rígido, no pierden la horizontalidad, vamos, que tienen unas suspensiones con piedras en lugar de muelles, se ve que al tener tanta variedad de coches han tenido que dejar un poco los detalles de los movimientos, aunque han añadido los espectaculares fogonazos de los escapes a la hora de dejar de acelerar. Otro gran detalle es que las carrocerías se ensucien si pasan por charcos o circuitos enfangados, y la posibilidad de correr en algunos circuitos por la noche, nevando, lloviendo o con niebla. En cuanto al sonido, cumple como en su primera parte, con músicas que se dejan oír pero que no tapan los sonidos de los motores. Una cosa curiosa es que podemos escoger entre copiloto masculino o femenino para que te vaya cantando las curvas, que en esta versión las descripciones son más detalladas, informándote de la distancia a la curva, su longitud, dificultad de ésta, dirección y alguna indicación extra como el mítico “Maybe” que mucha gente interpretaba como “Baby”. Eso sí, hay veces que te lías si no estás atento a la distancia porque piensas que la curva que te canta te va a venir y todavía queda un trecho hasta ella. CONTROLANDO LAS MÁQUINAS La principal diferencia es que los coches son más nerviosos y de respuesta demasiado brusca (por ahí leí algo como que los coches de la primera versión son mas pesados que los de ésta) por lo que el más mínimo toque del control puede hacer que el coche se cruce y al intentar rectificarlo termine dando un bandazo para el otro lado. Esto hace de la conducción algo más estresante que en la versión de Saturn donde el coche estaba más controlado y quizás sea un reto mayor. Así que entre el control y los tiempos tan ajustados para superar los puntos de control tenemos un juego difícil como ya comenté antes, y que puede llegar a desesperar algunas veces. El coche lo controlamos con los gatillos analógicos del pad para acelerar y frenar y el stick o el pad para dirigirlo, así que tenemos una conducción más realista al poder jugar más con el nivel de acelerador o freno que damos para controlarlo. TERMINANDO QUE ES GERUNDIO A pesar de su alta dificultad y su control demasiado sensible no deja de ser un gran juego que te termina enganchando, no se si por la dificultad que hace que sigas intentando superarte o por el reto de ir descubriendo nuevos coches que poder conducir. Un gran fallo del juego es que antes de terminar de jugar tienes que guardar manualmente, ya que como se te pase pierdes todo lo conseguido, no se el porqué no tiene una opción de autoguardado. Así que tenemos una versión más completa en el tema de modos de juego, circuitos y coches, una dificultad algo elevada incluso en el nivel fácil y unos gráficos que están a la altura de la recreativa, resumiendo, un juego que todo amante de la conducción deberían probar, eso sí, solo buscando la diversión ya que como pasaba con el de Saturn, es un juego completamente arcade.
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