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Descubre el origen de la saga que definió el género de los survival horror que actualmente conocemos y que 15 años después del primer título recibe su prometedora quinta parte.
Muy pocos videojuegos tienen el privilegio de ser recordados por ser pioneros en llevar a cabo nuevas ideas y revolucionar el mercado. Doom lo hizo con los juegos de disparo en primera persona, Street Fighter 2 reinventó los juegos de lucha… En el caso de Alone in the dark nos encontramos ante el padre de un género, el del survival horror. Infogrames, un peso pesado de la industria con 25 años a sus espaldas y un sinfín de títulos punteros, fue la encargada de llevar a cabo este videojuego. Aunque el verdadero mérito, tanto del concepto como del motor gráfico utilizado, resultó ser obra de Frederick Raynal, un visionario programador francés que comenzó a realizar pruebas para mover figuras poligonales, pruebas que fueron evolucionando hasta convertirse en el juego que pudimos ver. El éxito rotundo de la primera parte dio lugar a varias secuelas más, en las que Raynal no fue partícipe. Siete años después del tercer título, se retomó la franquicia para crear “The new nightmare”, con pocas semejanzas con sus antecesoras, aparte del nombre; e incluso el polémico (por no decir otra cosa) director de cine Uwe Boll dirigió un largometraje ambientado en la saga que continuaba el argumento de la cuarta parte, aunque el resultado final dejara bastante que desear. Alone in the dark: En 1992 apareció la primera entrega de la saga, y sin duda resultó ser la que más impacto causó en la industria, tanto por su revolucionario sistema gráfico basado en el ya vetusto método de los fondos estáticos en 2D y figuras tridimensionales que se pueden mover en todas direcciones representando la supuesta profundidad de la escena como por su original trasfondo. Para la época, y dado que el ordenador medio por aquel entonces era un 386, los resultados obtenidos eran más que satisfactorios. Si a eso le unimos un argumento ambientado en las leyendas del escritor H.P. Lovecraft sobre el mito de Chtulhu y unos efectos de sonido envueltos en un halo de misterio, el conjunto general lograba sumergir al jugador en una experiencia en la que la tensión y el terror estaban a la orden del día.  El argumento nos sitúa en una mansión de durante 1925, donde un pintor llamado Jeremy Hartwood ha fallecido en extrañas circunstancias. Podemos elegir personaje entre Edward Carnby, un detective privado, o Emily Hartwood, sobrina del pintor, para desentrañar los misterios del enorme caserón maldito. El juego es una continua sucesión de puzzles y enfrentamientos con enemigos mientras vamos recorriendo las diversas habitaciones. La mecánica de los Resident Evil o Silent Hill bebe directamente de esta idea, siendo en esencia el mismo sistema utilizado en los survival horror desde entonces, pero como sucedía con los juegos de aquella época y anteriores, la dificultad era bastante más elevada que lo que podemos ver en la actualidad, por lo que además del hecho de que los enemigos podían aparecer de forma aleatoria, existían enigmas que si no se resolvían correctamente nos podían impedir acabar el juego totalmente. Sin ánimo de proclamarlo como spoiler, hay un determinado objeto que encontramos al principio del juego que es necesario para avanzar en una de las escenas finales, pero que si lo rompíamos al usarlo, nos dejaba atascados sin otra alternativa más que comenzar el juego desde el principio. La jugabilidad de entonces distaba mucho de lo que podemos encontrar hoy en día, y en cierto modo, estamos mal acostumbrados. Curiosamente, Infogrames retomó las historias de Chtulhu en sus videojuegos con Shadow of the Comet, y no se sabe si de forma premeditada o no, pero en Alone in the dark nos encontramos con escritos que hablan sobre el trasfondo de dicho juego. Alone in the dark 2: Como era de esperar tras el enorme éxito cosechado, Infogrames le propuso al equipo de Frederick Raynald realizar una continuación, pero no se llegó a un acuerdo ya que la compañía quería orientar la secuela más en el ámbito de la acción, mientras que sus creadores pretendían continuar en la senda de la investigación y resolución de enigmas. Por todo esto, Raynald abandonó la compañía y fundó Adelina Software Internacional, recordada por todos por ser la creadora del genial Little Big Adventure, mientras que Infogrames llegó a salirse con la suya con o sin el creador, lanzando Alone in the dark 2 en 1994.  Por estas causas, la segunda parte se diferencia en varios puntos de su predecesora. Ahora la base jugable del título consiste en eliminar enemigos a diestro y siniestro siguiendo una ruta prácticamente lineal, donde escasean los acertijos e impera más la supervivencia. También varía la ambientación, dejando de lado los libros de Lovecraft para presentarnos una historia relacionada con piratas y mafiosos. Esta vez controlaremos exclusivamente al detective Edward Carnby, y sólo en determinados momentos manejaremos a una joven muchacha relacionada con la trama que no podrá usar armas de fuego.  El objetivo de Edward es encontrar a una joven desaparecida en extrañas circunstancias llamada Grace Saunders, las pistas le llevarán hasta una mansión llamada “la cocina del infierno”, que parece ser la morada de la banda de Jack el tuerto. Además, Ted Stryker, socio de Carnby en esta investigación muere al adentrarse en el lugar. Un punto de partida algo desconcertante para un título que, aunque de gran calidad para su época, no llega al grado de brillantez de la primera parte. Aun así, además de para PC, aparecieron versiones para 3DO, Saturn y Playstation, siendo estas dos últimas mejoradas con respecto a la edición para compatibles, con gráficos mejorados en forma de texturas para las figuras poligonales. Alone in the dark 3: Infogrames había encontrado su filón particular con la saga, por lo que no tardaron ni un año en realizar una nueva secuela protagonizada por el famoso detective de lo paranormal. Carnby se había convertido en todo un profesional en esto de solventar misterios paranormales, por lo que es contratado para investigar la desaparición de todo un equipo de rodaje que filmaba un western en el pueblo fantasma de Slaughter Gulch (El barranco de la matanza), en California. Además, la estrella de dicho film es la mismísima Emily Hartwood, coprotagonista del primer título.  Esta vez se intentan solventar los fallos de Alone in the Dark 2, volviendo a dar protagonismo a los puzzles y reduciendo la cantidad de enfrentamientos con enemigos, aunque perdura la linealidad en el recorrido utilizando burdos recursos como cortar las calles del pueblo con enemigos invencibles o muros infranqueables. Aun así, la absorbente trama unida a unos escenarios realmente detallados y un sonido cautivador convierten a esta tercera parte en una digna sucesora de la saga, volviendo a conseguir que el jugador sufra (o disfrute) de una tensión en juego que muy pocos títulos han sido capaces de conseguir. Este fue el último juego de aquel equipo creativo de Infogrames. Desde entonces, la compañía tardaría casi 7 años en realizar una nueva entrega aprovechando el renombre obtenido con la trilogía. En 1996 apareció una edición de esta tercera parte para Windows 95 llamada “Alone in the dark: Ghosts in town”, así como para Playstation, ambas idénticas a la original. Jack in the dark: Aunque no se puede considerar un juego completo, Jack in the dark es una pequeña aventura incluida en la edición CD de Alone in the dark 2 además de ser distribuida de manera promocional a finales 1993, durante el proceso de producción de la tercera entrega. La protagonista ésta vez es la joven Grace Saunders, proveniente de la segunda parte, quien se adentra en una tienda de juguetes durante la noche de Halloween. Allí deberá salvar a Santa Claus de las garras de un juguete diabólico. La diferencia fundamental con el resto de títulos es no existe combate alguno, siendo los puzzles y enigmas los únicos protagonistas. Alone in the dark: The new nightmare En el 2001 había cambiado nuestra forma de concebir los survival horror. El boom que supuso Resident Evil en 1996 hizo revolucionar el género de tal forma que muchas compañías se subieron al carro, Capcom con su conocida saga o Konami y sus Silent Hill son los grandes exponentes, pero muchos otros han seguido apareciendo hasta nuestros días. Infogrames pensó que ya era hora de coger la sartén por el mango, y dado que estos títulos terroríficos de nueva hornada estaban basados en su franquicia, era hora de devolver la pelota. Así nació Alone in the dark IV. La compañía recurrió a una pequeña desarrolladora llamada Darkworks, conocidos mayormente por el título que tenemos entre manos y Cold Fear, de corte similar. De nuevo se volvió a tomar la fórmula de antaño aunque renovando el apartado gráfico para adaptarlo a los tiempos que corren. Escenarios prerenderizados en 3D, personajes poligonales y cámaras estáticas. Una de las pocas similitudes con los otros tres títulos es el nombre del protagonista, Edward Carnby, aunque nada tuviera que ver con el personaje del resto de entregas, dado que estaban ambientadas en los años 20 y ésta en la actualidad. Esta vez el argumento arranca cuando este nuevo Carnby descubre que han asesinado a su mejor amigo en una isla llamada Shadow Island, por lo que sin dudarlo acude al lugar para encontrar respuestas al suceso. Como sucedió en la primera entrega, podremos elegir jugar con el detective o con otro personaje, una arqueóloga llamada Aline Cedrac que parece estar relacionada de alguna forma con la isla. El sistema de juego no dista mucho de la saga Resident Evil, copiando descaradamente puzzles y situaciones. La única novedad reseñable es el uso de la linterna, que llevaremos en todo momento y podremos utilizar, además de para poder ver en la oscuridad (con unos efectos de iluminación realmente buenos en su época), para debilitar a los enemigos, quienes ven mermadas sus fuerzas ante el uso de la luz. Quizás la predominante oscuridad que envuelve todas las localizaciones de la aventura haga que el título del juego no sea más que anecdótico, y rescate el espíritu original de la saga del pánico ante lo desconocido, la soledad en un entorno hostil y el terror “sugerido” más que directo.  The new nightmare apareció en diversas plataformas, PC, Playstation, Playstation 2, Dreamcast e incluso Gameboy Color, realizando un sorprendente trabajo en esta última al mantener la estructura 3D del juego, impensable para una consola portátil por aquel entonces. Aunque no llegó a tener el reconocimiento de anteriores entregas, supuso una correcta actualización para la franquicia, obteniendo buenas críticas y dejando la puerta abierta a una posible continuación. El futuro de la saga: Por extraño que parezca, el polémico director de cine Uwe Boll se fijó en la franquicia para realizar una película basada en los juegos. En 2005 apareció Alone in the dark, supuesta secuela de la cuarta entrega del videojuego, continuando la historia de esta de una forma paupérrima, plagada de errores con respecto a éste. Los protagonistas son Christian Slater y Tara Reid, quienes interpretan los papeles de Carnby y Aline como pueden, dado el terrible libreto y desastrosa dirección del director, que convierte esta supuesta cinta de terror en una vergonzosa parodia de sí misma, con diálogos sin sentido y escenas de acción mal rodadas. Por suerte, el destino de la saga no estuvo ligado al de la película, y durante las próximas semanas vamos a poder ver una nueva secuela de la saga, Alone in the Dark: Near Death Investigation, que por las imágenes y vídeos mostrados deducimos que posiblemente se devuelva el esplendor de los primeros títulos, así como repetir el adelanto tecnológico y revolución que supusieron en su momento. Todo eso lo veremos aquí muy pronto, en Rincón Portátil.
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