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| Título: |
Ninja Gaiden II |
| Distribuidor: |
Tecmo / Microsoft Games Studios |
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Genero
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Beat'em up |
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PEGI
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Tomoboku Itagaki, ese gurú de los videojuegos con pinta de Yakuza, actualmente ex-director del Team Ninja de Tecmo (recordemos que ha salido por la puerta de atrás y con demandas de por medio por impago de ciertas comisiones que Tecmo presuntamente prometió por este juego y por Dead or Alive 4) ha finalizado la que según él, es su mejor obra, Ninja Gaiden 2. En palabras suyas, éste iba a ser el juego definitivo de la saga, ya que habían sido capaces de lograr todos sus objetivos y que hacer otra continuación más era innecesario.
Valientes palabras, sin duda, ¿estará en lo cierto Itagaki-san y estamos frente al Ninja Gaiden definitivo? Pues… si quieres saber la respuesta que te dará este humilde redactor no te queda más que leer el análisis entero (o saltar directamente a la conclusión). Historia Una despampanante agente de la CIA (que parece sacada de la plantilla de DoA, como no podía ser de otra forma) llamada Sonia, llega al local del artesano herrero Muramasa, ubicado en una futurista ciudad de Tokio, trata de localizar al ninja Ryu Hayabusa para pedirle ayuda en la lucha contra el Clan de la Araña Negra, el cual ha despertado a 4 demonios máximos y tiene la intención de despertar también al Archidemonio para… lo típico, dominar el mundo y todo eso. Los secuaces del Clan irrumpen en el local y secuestran a la maziza, sin que sepamos en un principio por qué ni darnos razón alguna, en ese momento llega Ryu dispuesto a salvarla y repartir “hondonadas de hostias” al clan rival. Realmente la historia no es un alarde de originalidad, pero no importa demasiado, a medida que avanza el juego se va complicando la trama, ganando muchos enteros, y demostrando una poderosa narrativa, que al fin y al cabo, como siempre he dicho, es más importante que la originalidad en sí de la historia.
El juego Ninja Gaiden II es un beat’em up como los son también las sagas de Devil May Cry y God of war, pero con su estilo propio característico. A lo largo de 14 fases debemos perseguir a los 4 demonios máximos, luchar contra los demonios menores invocados y los ninjas del Clan de la Araña Negra, y tratar de evitar el renacimiento del Archidemonio mientras viajamos por todo el mundo, desde una emblemática, por sus canales, Venecia, Nueva York, Rusia, Tokio, hasta pasar por el inframundo más tenebroso. Las armas, valiosas aliadas En nuestra odisea contaremos con la ayuda inestimable de la legendaria espada del dragón, ideal para desmembrar a los enemigos, pero a medida que avancemos en el juego iremos recibiendo numerosas armas (hasta 8 en total), algunas espectaculares como las cuchillas vigoorianas, otras esperpénticas como una enorme guadaña, llamativas (por decirlo de algún modo) como las garras del halcón… todas ellas se podrán potenciar en las tiendas de Muramasa con las almas que recibimos al eliminar a nuestros enemigos (como si de dinero se tratara). Las 8 armas se diferencian tanto en aspecto como en control logrando que, cada vez que recibamos una nueva, tengamos que aprender a manejarla prácticamente desde cero, a controlarlas, conocer sus movimientos y saber cuales son los más apropiados para cada tipo de enemigo. Por ejemplo, para los demonios más grandes es mejor utilizar un arma tal como la guadaña, ya que es capaz de interrumpirles el ataque (mientras le seccionan un brazo o pierna de paso), pero no tan recomendada contra los ninjas enemigos más veloces, ya que la velocidad de ataque de estos será la que interrumpan nuestros ataques, sin darnos cuartel alguno. 
Aparte de las armas cuerpo a cuerpo, disponemos de varias armas arrojadizas, que iremos desbloqueando también, a medida que avancemos en el juego. La principal y más simple es el shuriken, que se puede lanzar en grupos de tres y cuyo daño es mínimo, ridículo más bien, matar un enemigo a shurikens puede llevarnos un centenar de lanzamientos (son infinitos por suerte), pero es que la función de estos es más la de interrumpir ataques enemigos o no perder nuestro contador de combos que otra cosa. Si queremos hacer daño, pero daño de verdad, utilizaremos el poderosísimo arco, capaz de decapitar un enemigo de un disparo certero o incluso de descuartizarlo completamente. Después tenemos los shurikens explosivos, limitados en número al igual que las flechas, que provocan una pequeña explosión una vez impactados, ya sea en un enemigo o sobre una superficie, y por último tenemos un shuriken gordote llamado molino de viento, que es lo más parecido a tirar una paellera a los enemigos, sólo que con aristas y encima vuelve cual boomerang. Nuestro último aliado en combate es la magia, los ninpos vuelven en esta entrega para hacer nuestra ardua tarea más sencilla (o mejor dicho, menos difícil). Un total de cuatro, que se antojan escasos, y aunque los podemos subir de nivel, como las armas, algunos de ellas tienen poca utilidad real en el campo de batalla.
Gráficos El apartado gráfico de Ninja Gaiden II es muy bueno, acorde con lo que deberíamos esperar en un juego de la actual generación, el problema que tiene es que no impacta en una primera impresión, sólo observando en detalle nos daremos cuenta del elaborado trabajo que ha conllevado al Team Ninja crear todo un mundo lleno de matices, aunque algo falto de detalles. Los escenarios pecan de vacíos, se han diseñado demasiado grandes, con zonas amplias, principalmente para dar mayor comodidad al jugador a la hora de luchar, ya que la vertiginosidad de los combates (la mayor vista en un juego de este tipo) hace que sea necesario que Ryu pueda sentirse a sus anchas. Así que no deberíamos considerarlo como un defecto, digamos que era “necesario” dada la naturaleza del juego. Algunas de las localizaciones son algo flojas en cuanto a diseño conceptual, Nueva York se lleva la peor parte, en cambio Venecia, las selvas amazónicas, una impresionante fortaleza voladora (pero no tan impresionante por dentro) y especialmente el inframundo lucen increíblemente bien, los diseños conceptuales se han mimado y cuidado hasta el más mínimo detalle, y la sensación de escenarios vacíos no se hace tan patente, aunque siempre suelen ser amplios por el tema de poder combatir a nuestras anchas. Los modelados de los personajes, tanto protagonistas (los dos) como los enemigos (afortunadamente, unos cuantos más) gozan de un nivel de polígonos muy alto y un diseño muy cuidado. La reiteración de enemigos es una realidad, como en todos los juegos de este género, pero la velocidad a la que se suceden los combates, la rapidez a la que se suelen mover los enemigos y la tensión que genera el conjunto, consigue que dicha reiteración no sea tan obvia. Además, que en mitad de un combate poco tiempo tendremos para observar los detalles de los enemigos; igualmente pasa con los escenarios, sólo se pueden admirar en las pequeñas pausas, el juego es realmente frenético. 
Quizá lo único cuestionable es el aspecto que tienen algunos enemigos, especialmente alguno de los demonios máximos, con más pinta de Drag Queen que de lo que es realmente; al igual que algunos ninjas enemigos, algo horteras, la verdad. Pero claro, forma parte del diseño conceptual del videojuego, y ya dicen que sobre gustos no hay nada escrito… (quizá alguien debería empezar ya de una vez) Ninja Gaiden II es un juego muy violento y especialmente muy gore, la hemoglobina corre como ríos por todas partes (aunque el traje de Ryu es anti-manchas; no así sus armas, las cuales sacude tras un combate para limpiarlas), los miembros amputados de los enemigos, así como sus cadáveres (o troncos en algunos casos) quedarán en el escenario y permanecerán allí el resto del nivel, aunque de vez en cuando se pierde alguna mano o pie. Es todo un detallazo por parte del Team Ninja que hayan pensado en este aspecto, el cual lamentablemente no es tan común como debería.
Sonido Un buen apartado gráfico no sirve de nada sin un sonido que acompañe y complemente el conjunto como la relación simbiótica que debe ser. Ninja Gaiden II no se queda manco en esto tampoco, la música se adecua a cada momento, con mezclas entre lo moderno y lo clásico oriental. Los efectos sonoros suenan con mucha credibilidad (partiendo de que es un juego fantástico, por supuesto), los choques de espada, el crujir de la carne y la ropa al ser seccionada por el filo de una hoja, el crepitar del fuego, los aullidos de hombres-lobo, los gruñidos de los salvajes demonios, rematan un trabajo técnico bien hecho. El doblaje se encuentra en un perfecto inglés y mejor japonés, para los más puristas, para los más perdidos, siempre nos queda unos correctos subtítulos que harán buena cuenta para que no perdamos el hilo de la aventura.
Jugabilidad Aquí viene el punto fuerte del juego, lo que realmente puede hacer que Itagaki cumpla su promesa de crear el juego de ninjas definitivo (no, aún no te voy a decir si sí o si no). Sin duda el apartado técnico es de auténtico lujo, como nos tiene acostumbrados el Team Ninja pero, ¿de qué sirve todo eso si no acompaña una buena jugabilidad? Afortunadamente la respuesta es positiva, Ninja Gaiden II es terriblemente adictivo, una vez hecho a los controles del ninja, que no es nada fácil (especialmente para los novatos en la saga) podemos sentirnos realmente como un verdadero ninja (salvando las distancias, por supuesto, tenemos un pad entre las manos, no intentéis correr por la pared que os pegareis una buena leche contra el suelo). Ryu es muy ágil, se mueve a gran velocidad y ataca raudo. Los enemigos también son rápidos, muy rápidos, especialmente los p… perros ninja, animalitos que producirán dolor de cabeza a más de uno. La IA del enemigo es muy buena, algo que posiblemente sea la asignatura pendiente de esta generación y en Ninja Gaiden II cumple con creces. Aquí los enemigos no se comportan como en una película de Bruce Lee (sí, ya se que hice esta comparativa en el análisis del Bourne, pero es que me viene a huevo…), los cuales te rodean y esperan su turno para pillar cacho, no, aquí se pondrán de acuerdo para atacarte simultáneamente y hacerte morder el polvo en un santiamén, cosa extremadamente fácil. Cuando un enemigo está malherido, por ejemplo con un brazo o pierna amputado, basta un solo golpe para acabar con su vida de forma espectacular, un pequeño “fatality” normalmente muy sangriento llamado obliteración, pero ojo, es en este estado cuando los enemigos son más peligrosos, nos os fiéis de un ninja que se arrastra lentamente hacia nosotros, porque si nos acercamos sin más, saltará desesperadamente hacia nosotros para, si es necesario, llegar a inmolarse con tal de acabar con nosotros. 
El juego, como ha sido siempre muy característico en la serie (especialmente en la anterior entrega de Xbox), es difícil hasta desesperar, pero lo bueno es que no se trata de una dificultad malsana, que se basa en enemigos simplemente más duros y un protagonista más blando (bueno, esto también, pero…), la dificultad del juego se basa en la velocidad de ataque de los enemigos, de su nº en pantalla, y de su trabajo en equipo gracias a la estupenda IA. Por suerte hay varios niveles de dificultad, pero incluso el más fácil se hará toda una hazaña para acabarnos el juego, basta con decir que hay un logro que se desbloquea al continuar 100 veces (no me preguntéis como lo he averiguado). Es una dificultad que reta al jugador a seguir adelante, a seguir intentándolo, no falsea situaciones, no nos tima con golpes que no deberían alcanzarnos pero acaban haciéndolo, es todo un ejemplo de cómo deberían ser los juegos de este tipo. Pero no todo iban a ser lindezas para el juego, hasta ahora todo en el juego ha cumplido las expectativas, pero tiene una lacra, la mayor de todas, la más común, la que impide darle la mayor nota al juego, esa vieja conocida… …la cámara La cámara es de las peores que se recuerdan en un juego de este tipo, por varias razones, aunque disponemos de un botón para colocarla a la espalda de Ryu, y este funciona de manera veloz, acorde con el juego, nos dejará muy vendidos en la mayoría de las ocasiones. Como los enemigos tienden a rodearnos para atacarnos por todos los flancos posibles, los que estén fuera del rango de visión serán muy letales, ya que su gran velocidad de ataque hará que seamos presa fácil de sus golpes. Después tenemos que la cámara se sitúa demasiado cerca de la acción, da un resultado más espectacular, vale, pero nos deja más desprotegidos contra lo que no vemos. Y por último, la cámara se coloca muy cerca del suelo, logrando que cuando corremos mientras avanzamos por los niveles (o sea, hacia delante) la silueta de Ryu nos tape la vista, y si un enemigo aparece y va directo hacia nosotros, simplemente no lo veremos. Esto es más grave que en otros juegos del género, ya que los numerosos problemas que ocasiona tan fatídica cámara nos obliga a replantearnos toda la forma de luchar en el juego, no podemos quedarnos quietos mucho tiempo en un solo punto, debemos estar en movimiento continuo para evitar que nos rodeen y no saber por donde nos vienen los golpes.
Conclusión ¿Es Ninja Gaiden 2 el juego de ninjas definitivo? Es difícil dar una respuesta positiva, ya que es imposible alcanzar la perfección y todo se puede mejorar. Pero ahora mismo no se me ocurre como mejorar este juego (aparte de la dichosa cámara), que no sea más niveles, más enemigos, más movimientos… O sea que puedo afirmar que sí, es el juego de ninjas definitivo. Itagaki ha cumplido su promesa, es de agradecer, en un mundo donde el hype y las mentiras abundan por doquier. Lo único que se me ocurre para mejorar la “experiencia ninja” es darle un cambio de tercio radical y hacer un juego que no se le parezca para mejorar el género, cosa que intentará el próximo Ninja Blade (creadores del estupendo Otogi de Xbox) pero que, en estos momentos y con Ninja Gaiden 2 aún fresco en la retina, dudo que sea capaz tan sólo de igualar. El juego de Tecmo es muy grande. Nota: 9
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