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| Título: |
La conspiración Bourne |
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Sierra |
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Genero
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TPS |
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PEGI
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El pasado año se estreno la tercera película de la saga de Bourne, El ultimátum de Bourne, la cual por cierto debería ser la última ya que los libros son una trilogía, pero claro, el dinero es el dinero y tras haber cosechado más de 500 millones de dólares en total, se espera que filmen dos películas más, aunque Matt Damon, protagonista de las tres películas, ya ha dicho que no firmará por otra más. Dado que las películas se parecen más bien poco a los libros, supongo que esto tampoco importará mucho.

Pero dejémonos de hablar de las películas y hablemos de videojuegos, que es lo que nos interesa en estos momentos, La conspiración Bourne es un juego basado especialmente en la primera película de la saga que, aunque el protagonista no tiene la jeta de Matt Damon, sí tiene el visto bueno de Ludlum Entertainment, empresa que se encarga de explotar gestionar todo lo referente al escritor y creador de la trilogía de Bourne, Robert Ludlum, fallecido en 2001. Incluso el guionista de la adaptación de las tres películas, Tony Gilroy (que no Tony Gilory) ha colaborado en el diseño de este juego, lo cual garantiza una coherencia simbiótica con la saga cinematográfica, que siempre es de agradecer. Historia El juego empieza, al igual que la primera película, con un desconcertado Bourne, el cual ha perdido su identidad, y empieza a investigar, persiguiendo a la organización que le ha “creado” en busca de respuestas. Mientras los primeros compases del juego son paralelos a la película, High Moon Studios ha introducido con inteligencia varios flash-backs mezclados en la historia principal por los que Bourne recordará misiones del pasado, las cuales le ayudarán poco a poco a recordar quién era, una perfecta arma creada en el proyecto Treadstone, y sus mismos creadores son los que le persiguen ahora para capturarlo e incluso matarlo. Gráficos Con el motor Unreal como estandarte (o estandarizado podría decir, ya que la mitad de los juegos se hacen con este motor, en Epic deben estar muy contentos… y forrados) el juego se ve muy espectacular, los desarrolladores han aprovechado muy bien las capacidades de dicho motor, los personajes lucen un acabado gráfico muy correcto con buenas texturas y modelados faciales. La iluminación es especialmente buena, aplicada de forma inteligente, y sobre el protagonista particularmente. En ocasiones se abusa un poco del efecto ‘glow’, pero es algo a lo que ya todos deberíamos estar acostumbrados, estoy hablando de efectos de iluminación exagerados (como el HDR). En los escenarios, sin embargo, encontramos una de cal y otra de arena ya que, nada más empezar el juego, nos veremos gratamente sorprendidos con una Marsella realmente trabajada, con calles llenas de gente la cual interactúa contigo (si cruzamos delante de una pareja que se está haciendo una foto, ésta se quejará), una vez empieza la acción, todo el mundo huye, escapamos por los callejones, entrando en edificios… el primer nivel es realmente espectacular. A partir de ahí el nivel de detalle y diseño de los escenarios cae, en ocasiones en picado, no es que estén del todo mal, pero creedme cuando digo que la primera fase es la mejor diseñada (a efectos de escenarios y ambientación) del juego. Ojo, no digo que los escenarios no estén bien, pero si nos miman la vista con un primer escenario espectacular, pues si el resto del juego raya simplemente a un buen nivel, pues como que nos podemos sentir un pelín defraudados. Quizá deberían haber dejado Marsella para el final… Lamentablemente el juego, como desgraciadamente es habitual, es totalmente lineal, y esto se percibe especialmente en los escenarios que están diseñados en forma de pasillos laberínticos. Es algo que no deja de hacerse notar, vemos como cierto mobiliario urbano está colocado estratégicamente para no dejarnos pasar, aunque sea una simple valla que cualquier niño podría saltarla. Sonido La música es realmente espectacular, con una calidad que pocos juegos pueden igualarla, totalmente integrada en el juego en una relación simbiótica, se adapta a la situación según estemos en un tiroteo, una persecución o tratando de infiltrarnos. Compuesta por uno de los DJs más famosos del panorama británico, Paul Oakenfold (el cual ha manifestado recientemente su retiro de las pistas para dedicarse a la composición de bandas sonoras de películas), la banda sonora nada tiene que envidiar a la trilogía cinematográfica. El sonido del juego está al mismo nivel que la música, golpes contundentes, peleas contra enemigos, disparos y explosiones en los escenarios, todo suena de forma magistral. Realmente los desarrolladores han mimado cada uno de los apartados técnicos del juego, logrando que luzca un conjunto vistoso y equilibrado. El juego está totalmente traducido y doblado al español de forma muy profesional, mención curiosa para la voz de Jason Bourne, caracterizada por el mismo actor que dobla a Matt Damon. Jugabilidad El juego mezcla de forma muy correcta varios géneros, como son la infiltración (en pequeños rasgos), beat’ em up, shooter e incluso conducción, pero vayamos por partes. El control de La Conspiración Bourne es al uso, el de cualquier shooter en tercera persona, sólo que el juego diferencia el llevar un arma desenfundada o no, cuando así sea, volvemos a ver la ya estandarizada cámara por encima del hombro en vez de estar a la espalda del personaje como en el resto del juego. Mucho le debemos a Resident Evil 4. Dicha cámara ha sufrido una ligera pero acertada evolución, en la cual presionando un botón ésta se situará en uno u otro hombro, consiguiendo así que no nos deje vendidos cuando debamos asomar la nariz por el lado izquierdo de una puerta o esquina. Cuando vayamos desarmados, la cámara se sitúa en tercera persona, justo detrás. El control, cuando estamos en el modo shooter, se hace algo tosco, el sistema de cobertura, al estilo GeOW, no acaba de ser todo lo ágil que debería. De vez en cuando habrá momentos de infiltración, en los que debemos ir con cuidado para que no nos vean, eliminando a los enemigos de forma silenciosa por la espalda, o disparándoles a la cabeza con una pistola con silenciador, aunque en la mayoría de los casos no es necesario tanto rollo, y podemos ir directamente a partirle la cara contra la pared.  Cuando entablemos combate cuerpo a cuerpo con los enemigos, la cámara pasa a colocarse en un lateral, para pasar a lo que se asemejaría a un juego de lucha tipo Tekken o Virtua Fighter, pero salvando las distancias evidentemente: dos botones para golpear, uno para cubrirse y uno para “interactuar”. El sistema de combate es muy sencillo, demasiado diría, se basa en combos de 3 golpes los cuales podremos combinar a placer (1,1,1 – 1,1,2 – 1,2,1 – 2,1,2… y así), y básicamente será golpear nosotros y cubrirnos automáticamente para no ser golpeados por el correspondiente combo de 3 del enemigo. Así en un tira y afloja hasta que uno de los dos caiga. A medida que vayamos golpeando se llenará una barra de adrenalina de tres niveles, cada uno de ellos nos permitirá interactuar con el enemigo y el escenario. Por ej. ¿Que hay un monitor de ordenador que no nos gusta? Pues estampamos la cabeza del enemigo contra él. ¿Que hay una mesa que no acaba de combinar con el resto de muebles? Pues lanzamos al enemigo contra ella para hacerla astillas y así los dueños podrán bajarla fácilmente por las escaleras. El método es tan sencillo como acercarse a la zona a interactuar en cuestión y darle al respectivo botón, siempre y cuando tengamos al menos uno de los niveles de adrenalina llenos. En cualquier caso, esto acabará con cualquier enemigo, exceptuando los finales, pero que verán mermada su barra de vida de forma importante. Todos los combates son bastante espectaculares y muy violentos, debido a su perfección en la ejecución de los golpes con coreografías ostentosas equiparadas al mismo nivel que en las películas (las cuales se han hecho muy populares y hasta han sido adaptadas para la nueva película de Bond, Quantum of Solace) y la tensión continua que generan. Pero el colmo de la espectacularidad será cuando luchemos con dos o tres contrincantes simultáneamente, como si de una película china de artes marciales tratara, cada enemigo esperará su turno para recibir estopa, aunque de vez en cuando alguno se descantilla para intentar atacarnos por la espalda. Si tenemos suficiente adrenalina, podremos acabar con todos ellos con un simple clic de botón, momento en el cual veremos a un Bourne inspirado, el cual acabará con todos los enemigos al mismo tiempo mientras escoña la decoración, repito, todo un alarde de espectacularidad.  Los “finish him” interactivos también funcionan en los momentos de shooter, acabando con los respectivos enemigos de un solo tiro (un tiro por enemigo, se entiende, sólo Chuck Norris puede acabar con 2 enemigos, uno a cada lado y con un solo disparo) pero no de forma tan vistosa como con los combates cuerpo a cuerpo. Si conseguimos acercarnos lo suficiente a un enemigo armado, Jason se encargará de darle un par de sopapos bien dados para desarmarle y pasar al modo de lucha, lo cual puede ser peligroso si hay más enemigos armados por la zona, ya que nos dispararán mientras peleamos, si es que no respetan nada. Esta particular impronta en las peleas, tanto en el cine como en el videojuego, se la debemos a Jeff Imada, encargado de realizar las pertinentes coreografías. El juego dispone de una cantidad ingente de Quick Time Events (QTE) al estilo God of War, estos se sucederán por doquier; por ejemplo, mientras corremos huyendo de la policía, puede aparecer uno por una esquina justo delante de nosotros, si acertamos el QTE caerá de un golpe y ni siquiera necesitaremos parar de correr, ni nos despeinaremos. Si fallamos, tendremos que parar y pelear, lo cual no siempre es bueno, porque a menudo también lucharemos contra una cuenta atrás. Todo esto también ayuda a la tensión de la que ya he hablado y que caracteriza todo el juego. Otro ejemplo de los QTE es lo citado anteriormente en el caso de que un enemigo nos ataque por la espalda cuando no tiene la paciencia de esperar su turno, Bourne contraatacará para enseñarle modales al susodicho. En el juego también disponemos de algo bautizado como el “instinto Bourne”, el cual cambiará el modo de visión para resaltarnos enemigos, objetos para recoger o interactuar, gasta algo de adrenalina y no deja de ser una curiosidad con poca utilidad. Por último, hay un par de fases de conducción en las que iremos con un Mini(tanque) Cooper, como en la primera película, por las calles de París, huyendo de la policía. La conducción es totalmente arcade y en ocasiones se hace extraña, la sensación de manejo es más la de patinar sobre una pista de hielo que no es que sea mala, simplemente provoca una sensación extraña, pero a la que nos acostumbraremos en poco tiempo. Hay que reconocer que el Mini(tanque) es un coche estupendo, ya podemos estamparnos de frente a 100 Km/h contra otros coches, farolas, paredes, que (aunque rayemos la pintura o arranquemos la chapa de medio coche) seguiremos conduciendo como si nada. Lo malo de estas fases, es que incluso aquí persiste la linealidad total, y no sólo porque debamos conducir por las calles que nos dice el juego, sino porque ni siquiera podremos desviarnos aunque queramos; es parecido a una película interactiva (similar a la fase de conducción del taxi en Alone in the Dark, cuando vamos hacia el parque). Aunque las fases de conducción no estén tan elaboradas como el resto del juego, lo cierto es que se agradece un cambio radical de tercio, ya que el abuso de los QTE y la gran cantidad de peleas que hay, sumadas a la extrema sencillez de su estilo de lucha, hace que el juego se llegue a hacer algo rallante.  Conclusión La conspiración Bourne en definitiva es un buen juego, casi tan espectacular y sorprendente como nos prometieron sus desarrolladores pocos meses antes de su salida, aporta un soplo de aire fresco (más que un soplo, una brisa) a un género que parece estancado en la monotonía desde hace demasiado tiempo, gracias a su inteligente mezcla de géneros y a sus novedades jugables. Una franquicia muy bien aprovechada, tanto en su trilogía cinematográfica como en el presente videojuego, pero que peca, como es demasiado habitual, de la duración del título, aproximadamente las 8 horas estándar que vienen durando los juegos de la (ya no tan) next-gen, por lo que cuesta un poco justificar su precio de venta ya que también carece de un modo de juego on-line. Aún así, quizá haya sido mejor no alargar en exceso su duración, puesto que incluso con la variedad de sus modos de juego, llega a hacerse algo repetitivo en los últimos compases del juego. Y esto es lo que acaba matando al juego y bajando su puntuación, la reiteración y el abuso de las novedades jugables. Aunque no se ha anunciado aún, estoy convencido de que harán una segunda parte, ya que la franquicia bien lo vale, y el juego tiene mucho potencial puliendo pequeños detalles, especialmente en el control del modo shooter. Si eres fan de las películas, o te has leído los libros, es un juego muy recomendable, y la experiencia en todo caso es positiva. Su frenesí, patente durante toda la experiencia de juego, va más allá incluso que en la trilogía cinematográfica. Además, recordemos que este tipo de mezcla de géneros (shooter, beat’ em up, conducción) generalmente no suelen funcionar, pero afortunadamente para High Moon Studios, éste no ha sido el caso, esperemos que el Sr. Ludlum esté satisfecho con la adaptación que se ha realizado de su legado, desde donde sea que nos esté viendo. Nota: 6,5
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