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| Título: |
Okami |
| Distribuidor: |
Proein |
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Genero
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Aventura / Fantasía |
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PEGI
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Hace aproximadamente un año llegaba a PS2 un título que aún aparecer en los que (a priori) eran los últimos coletazos de una consola que se resiste a retirarse del mercado, conseguía marcar un hito en ese 2007. Estamos hablando de Okami, una joya audiovisual que el estudio Clover Studio junto con Capcom presentaron y que basándose en la clásica fórmula presentada en los Zelda nos ofrecía un juego muy completo.
 El hecho de que ahora se produzca ese salto a la consola de sobremesa de Nintendo no deja de ser bastante significativo, y es que ahora que ya conocemos con más profundidad todas las virtudes que la Wii es capaz de ofrecer no se nos escapa a nadie que el control ideal para esta aventura es el que ofrece esta consola. De hecho, ésta no es la primera vez que encontramos un port de PS2 a Wii con adaptación de controles incluida de por medio y por ello no podemos evitar la comparación con Resident Evil 4 (también de la compañía de la cápsula) en cuyo caso, al igual que en el presente, el juego resultante ofrece una jugabilidad renovada y muy mejorada gracias a las posibilidades que ofrece el hardware de la consola de Nintendo. Aún así, veamos por partes como la diosa del sol Amaterasu, según la tradición shintoísta de la cultura medieval japonesa, se adapta a este pequeño cambio de aires en su aventura, que ya de por sí es bastante épica y bella a partes iguales. HISTORIA
Una aventura de estas características necesita de una gran trama detrás de su desarrollo para conseguir enganchar al jugador, y en este caso el trasfondo que rodea el devenir de las aventuras de nuestro protagonista no podría estar más elaborado. Partiendo de la basa de las leyendas del folklore japonés de la edad medieval y mezclándolo con una puesta en escena que recuerda al “kabuki”, teatro tradicional de este país, la historia envuelve una gran cantidad de mitos y leyendas de esa región plasmados de una manera única en nuestros televisores. En el fondo no deja de ser la clásica lucha del bien contra el mal con fondo moralista que ya desde tiempos inmemoriales la raza humana conoce, pero más concretamente la trama nos lleva a las tierras de Nippon, dónde el mal, encarnado por Orochi, una terrible criatura que tiempo atrás fue hecha prisionera por la diosa del sol Amaterasu, ha vuelto a las andadas. Ahora el mundo se encuentra todo como “apagado”, sin vida, ni luz ni energía, y es aquí dónde entramos en juego nosotros: manejando a esta diosa del sol transmutada en una loba blanca y con la capacidad de “repintar” este universo gracias al uso del pincel celestial, nos tocará salvar el día, y de paso el mundo de Nippon del actual desastre al que se enfrenta, pero no os preocupéis ya que contaremos en todo momento con la ayuda de nuestro acompañante Issun, un grillo parlanchín que nos pondrá al día de las novedades. A grandes rasgos la historia se moverá siempre por esos derroteros, pero aún así a medida que vayamos progresando en el juego descubriremos una trama rica en detalles y muy muy extensa.  PRESENTACIÓN Si en algo destaca producto que los chicos de (la ya extinta) Clover nos propusiesen hace ya más de un año, es sin duda en su presentación. Una presentación que todo y llevar más de un año en el mercado y reaparecer ahora en la consola de Nintendo, sigue totalmente vigente y probablemente lo esté con el pasó de los años. Esta nueva versión de Wii incorpora pequeñas mejoras en cuanto a los detalles del juego en sí y consigue tener un acabado ligeramente superior en calidad al que presentara su pseudo-homónima competidora de Sony, pero lo mejor es que sin duda su espíritu sigue totalmente intacto. Basándose en la estética sumi-e de los cuadros japoneses de la época, Okami es ante todo una joya audiovisual tan rica en matices y detalles que obliga a la gente a reconsiderar eso de que los videojuegos también pueden ser arte, pero que sobretodo permanece imperturbable con el paso del tiempo. Combinando unos de los mejores usos de gráficos en cell-shading vistos hasta la fecha, el resultado esta muy cerca de lo que una película de animación sería, con personajes modelados en tres dimensiones pero con texturas planas (que incluso tienen un borde negro que las delimitan) colocados sobre un fondo “texturizado”. La opinión general que se desprende de esto es que todo da la sensación de estar pintado en un cuadro dónde los preciosistas fondos permanecen en un segundo plano mientras los personajes se mueven libremente por él, lo cual no solo contextualiza a la perfección el art work del título, sino que además añade un factor jugable como es el pincel celestial (del que luego nos ocuparemos) que redondea el conjunto.  Y esperad, porque el aspecto sonoro del juego también le va a la zaga. Ya que los chicos de Clover no contentos con presentar una obra visual casi inmortal, han compuesto una de las mejores bandas sonoras de los videojuegos de los últimos años. Composiciones dinámicas y absolutamente inspiradas en melodías tradicionales japonesas son la guinda que culmina el pastel en esta genial obra, unos temas que, basados en instrumentos de cuerda y viento principalmente, consiguen recrear un universo de color y forma con unos toque de misticismo y ancestralidad completamente envidiables. Por desgracia si que hay una pequeña pega en este apartado y sólo a nivel local, y es que los textos no han sido traducidos al castellano y permanecen en inglés. Bueno, teniendo en cuenta que sólo la intro del juego antes de empezar a tomar las riendas del juego dura casi 30 minutos, es bastante necesario un control completo de la lengua de Shakespeare para coger todos los matices de la trama y de la historia. Y si os preguntáis que pasa con las voces de los protagonistas, por suerte los diálogos entre personajes no son hablados, aunque eso sí, cada uno de ellos produce un sonidito la mar de gracioso a la hora de hablar (¿alguien dijo Zelda?). Si sólo valorásemos el juego con lo visto hasta ahora ya podríamos decir sin ningún miedo a equivocarnos que estamos ante una obra de culto en el mundo del ocio electrónico. Y es que la impresión que nos da el conjunto de historia más presentación es la de estar sacado de un cuadro japonés que de alguna extraña manera parece haber cobrado vida y dónde todo lo que en su interior se representa se mueve libremente, confiriéndole un significado folklórico a todo lo que toca. Toda una delicatessen para nuestros ojos. JUGABILIDAD Llegados a este punto no se nos hace muy difícil de entrever la jugabilidad de este juego, y a grandes trazos, la dinámica del título que nos ocupa no dista en gran parte de cualquier entrega de la saga Zelda. Nuestro objetivo es desterrar el mal que reina en el mundo y derrotar al malvado demonio-dragon-multicabezal de Orochi, y para ello iremos recorriendo el mundo de Nippon al tiempo que vamos ayudando a cuantos personajes nos pidan su ayuda y mejoramos nuestras habilidades. Llegados a cierto punto, el uso del pincel celestial, la habilidad de detener el mundo que nos rodea y pintar sobre él cual lienzo viviente se tornará necesaria para que nuestro universo recupere su color, y así de paso se nos desbloqueen más y más áreas a explorar.  Un patrón éste muy clásico que irá ganando en intensidad a medida que la historia se vaya desarrollando y tomando forma, porque si bien es cierto que la duración del juego es bastante elevada, el juego parece tomarse su tiempo para ponerse realmente interesante y las primeras horas con él se nos antojan un tanto flojillas. Pero nada más lejos de la realidad ya que pasado un tiempo, la trama y el desarrollo se vuelven imparables, consiguiendo que la historia despegue y enganchando totalmente al jugador. Algo parecido nos pasó con el “Twilight Princess” de Wii y Gamecube y nuevamente aquí los paralelismos están a la orden del día, pero aún así, el título posee los suficientes alicientes como para diferenciar una experiencia de la otra a las pocas horas de juego. Okami es una aventura de acción en tercera persona muy clásica en su concepción, y por ello no está carente de ciertos toques de RPG con todo lo que eso conlleva. De esta guisa al empezar la aventura y según se desarrolle la misma, nuestra protagonista, la loba Amaterasu irá recuperando más habilidades y técnicas, sobre todo en lo que se refiere al uso del “pincel celestial”, pero ¿Qué es exactamente esta habilidad y como esta implementada en la Wii? A lo primero responderemos diciendo que consiste en congelar el juego presionando el gatillo del wiimote para poder usar un clásico pincel negro e imprimir una trazada a la escena congelada que le afecte cuando el juego vuelva a la normalidad; trazadas para cortar enemigos, hacer aparecer ríos o puentes y hasta 13 habilidades diferentes de usar el combo wiimote/pincel. Respecto a la segunda cuestión la respuesta ya es un poco más complicada, y es que contra lo que pueda parecer, el juego se juega igual de bien con un Dualshock 2 que con el mando de la Wii: este último añade facilidad a la hora de ejecutar los trazos del pincel celestial pero torna en un poco difícil el hacer líneas totalmente rectas… más o menos lo contrario de a lo que ocurría con la versión de PS2, donde realizar círculos y otras formas no rectas se hacía un poco difícil. Y es que el juego, originalmente pensado para ser jugado con un mando de Sony, tiene sus más y sus menos, pero la adaptación de controles para el resto de las acciones (más normales y habituales todas ellas) sí que mantiene un nivel más adecuado durante toda la partida, aunque puede que al principio nos cueste un poco el habituarnos a atacar y defender con Amaterasu.  De todas maneras en un juego cuya completa realización al 100% nos puede llevar sin ningún tipo de problemas más de 30 horas, hay tiempo de sobra para adaptarse más que perfectamente a los controles y a su dificultad. De hecho, esta última en concreto no es que sea especialmente elevada en el juego y por ello Okami no nos plantea tanto un reto difícil como duradero. La curva de dificultad con la que nos encontraremos no será especialmente elevada (más que en algún momento muy puntual) por lo que para completarlo en su totalidad debemos de echarle horas ya que tendremos a nuestra disposición toda una serie de misiones secundarias que nos reportarán praise (experiencia para mejorar la vida o nuestras habilidades) y redondearán el juego. ¿Pero qué sería de un juego como Okami sin momentos épicos? Sería como un Carmageddon sin peatones y los desarrolladores del juego lo saben… y tanto que lo saben ya que si de algo puede presumir de este título es de contar en su haber con una elevada lista de enfrentamientos con jefes finales de lo más espectacular. Estos momentos tan adrenalíticos combinados con una trama muy segura y asentada consiguen impregnar a este título de un aire tan épico y fantástico que engancha irremediablemente al jugador en un universo que se nos puede llegar a antojar excesivamente extenso, y en que habrá momentos en los que pensaremos que hemos acabado el juego, cuando en realidad sólo hemos completado un 20 o 30 % de lo que la trama nos ofrece. Y es que todo el periplo que llevará a Amaterasu a recuperar los 13 fragmentos del pincel celestial con sus correspondientes habilidades puede que resulte un tanto largo para algunos… EN GENERAL
Un port de PS2 muy correcto sobre un título que pasará a los anales de la historia videojueguil por su muy trabajado work art y una jugabilidad mil veces vistas pero aún así totalmente efectiva. Una aventura intensa y muy larga para disfrutar hoy en día de los juegos en sinlge-player, porque aquí multijugador la verdad es que no hay mucho. HISTORIA: 9 PRESENTACIÓN: 9.5 JUGABILIDAD: 8.5 TOTAL: 9
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