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| Título: |
Haze |
| Distribuidor: |
Ubisoft |
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Genero
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FPS |
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PEGI
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+18 |
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Nota: 5.0 Empecemos esta review por el final. Liberémonos de la carga que supone para un analista justificar la nota durante el texto del análisis. Hagámonos cargo de que, a estas alturas, los suspensos que ha cosechado este juego a través de las revistas (online o no) de todo el planeta, han dado más que hablar que cualquier otro aspecto de Haze en sí. Y, por favor, no entremos en ese juego. 
Es un problema esto del hype, las cosas como son. Sí, vale que el equipo de desarrollo quiera alimentar las expectativas de los aficionados previamente al lanzamiento, pero tiene que haber un límite. Porque si no lo hay, y sobre todo si se anuncian cosas intangibles (como una supuesta doble moral en la historia) de difícil valoración, luego pasa lo que pasa y sólo se consigue confundir al público. Y no nos engañemos, los medios ante todo somos también público y también nos confundimos. Le tenía ganas a Haze, como dije en la preview, y le tenía ganas principalmente por la crítica que había leído sobre él. No es normal destrozar un producto sólo por el hecho de no corresponderse con la idea que teníamos del mismo en nuestra cabecita, del mismo modo que no es normal ensalzarlo simplemente por tener un nombre 'equis'. O al menos no es normal por parte de según quién. Por suerte o por desgracia, se ha perdido eso de 'sentarse enfrente de la tele a jugar con el juego, sin tener en cuenta nada más que lo que el juego te ofrece en ese momento'; ese momento de sinceridad del título ante ti, ese y no otro es el momento que se debería tener en cuenta a la hora de hablar de él. Al menos por parte de según quién. Pero no nos engañemos, Haze es un juego flojo. El tema es que el juego es flojo independientemente del hype al que ha sido sometido: sale tarde, está inacabado (o al menos es la sensación que da), no aporta nada a un género que anda saturadísimo actualmente, nos cuenta una buena historia de forma mediocre y sólo es bueno narrativamente hablando los primeros 20 minutos. Con lo cual, decir que a este juego le ha perjudicado el hipe creado, o compararlo insistentemente con lo que nos contaban los diseñadores es poco menos que engañar al lector. AL FIN Y AL CABO, NO SOMOS MAS QUE MONOS AL SERVICIO DE ESTÍMULOS.No, aunque pueda parecerlo, esa frase no es mía sino del juego. Los primeros 20 minutos de Haze son de una velocidad y ritmo narrativo altísimos, en los que la historia no para de golpearnos en plena cara y ni nos damos cuenta de que nos van presentando los elementos básicos del título. Como debe ser. Nos ponemos en la piel de Carpenter, soldado de la corporación Mantel en una misión por la liberación de civiles de las garras de un ejercito rebelde en Sudamérica. Desde el primer minuto estamos pegando tiros en mitad de la jungla, desde nuestra vista en primera persona, contra las tropas enemigas; a la vez nuestros compañeros nos van dando algunos consejos y datos sobre nuestra misión, y así conoceremos uno de los elementos más importantes de Haze y que tan confundido tiene a tantísima gente: el néctar. El néctar vendría a ser una especie de droga que Mantel suministra a sus soldados, mediante la cual potencias tus habilidades como soldado: visión especial que te resaltará los enemigos entre la maleza, mayor resistencia al fuego enemigo, etc. Como verás, esto no es más que un power-up de los que tantas veces hemos consumido durante nuestros años con los videojuegos, entonces ¿por qué darle tanta importancia? Pues porque, en contra de lo que se puede leer por ahí, el néctar es un elemento narrativo en Haze, más fuerte incluso de lo que lo puedan ser sus gráficos o sus diálogos y va a tener una importancia vital en la historia, hasta el último momento. Bueno, especialmente en el último momento. Y hasta aquí puedo leer. Sí, no me mires así, desde el mismo momento en el que te metes el primer chute de néctar te das cuenta que algo huele mal en Mantel, de que ese no es un power-up de los de antes sino una forma de controlar a sus tropas por parte de la corporación. Hay un tema más, si te pasas con la dosis entrarás en un modo de locura en la que te será imposible controlar tus actos e incluso acabarás disparando a tus propios compañeros. ¿Huele mal la cosa o no? "Si te encuentras en una situación con dos compañeros heridos y sólo puedes salvar a uno de ellos, salva al que tenga el arma más grande, y no al que sueles acompañar a salir de copas.""Cuando te enfrentaste a esos matones en el instituto por aquella chica no lo hacías por amor, sino por estímulos químicos que llegaban a tu cerebro...""... y esos estímulos controlan nuestras decisiones. al fin y al cabo no somos mas que monos al servicio de estímulos.""No existe una realidad, sólo existe la manera en la que tú percibes esa realidad."Estas frases de tus compañeros siguen alimentando tu sentido del olfato, algo no anda bien y tú vas a descubrirlo pronto. Pero mejor que lo descubras por ti mismo y no sea yo el que te lo destripe, aunque es un secreto a voces que acabas luchando en el bando de los rebeldes, así que ya imaginarás que el planteamiento del juego se basa en esa dualidad creada con el cambio de bando. Y así, a los quince minutos de empezar te encuentras en mitad de una ciénaga después de un accidente aéreo, repudiado por tus compañeros de Mantel y perseguido, en mitad de la nada y sin saber qué hacer. El hecho de no abandonar nunca la vista en primera persona durante el juego es un acierto, y en situaciones como esta queda más que claro: todo es oscuro y no sabes lo q tienes q hacer, te limitas a dar vueltas sin sentido, lo mismo que hace tu personaje, acabas pensando como él... realmente tienes la sensación que es tu prolongación y no una representación gráfica, un avatar más. Lo dicho, los primeros veinte minutos de Haze son bastante buenos narrativamente hablando. La lástima es que todo termina aquí, y a partir de este punto parece que el equipo de Free Radical se haya desintegrado por completo y hayan sido otros los que continuaron con el título. Una verdadera lástima, una historia que prometía y estaba siendo contada magistralmente se queda sin sustancia desde el mismo momento que pasas al bando rebelde. De la misma forma que tus motivaciones para ese cambio están más que fundadas, a partir de ahora te mandarán a sitios sin muy bien saber por qué, acabarás eliminando comando de Mantel sin sentido alguno y perderás totalmente ese vínculo con el personaje del que te hablaba. De hecho, incluso esas escenas cinemáticas de transición que hasta ahora tanta importancia habían tenido, se vuelven insulsas, carentes de impacto y lo que es peor: molestas. Llegamos incluso a tener que soportar minuto y medio (verídico) sentados en el interior de un vehículo camino al campo de batalla, durante el cual no pasa absolutamente nada y sólo podemos girar nuestro punto de vista para verle la cara a nuestros... ah no, espera, que en algunos momentos hasta vamos solos. Lamentable. Pero aún más lamentable lo hace el hecho de contar con parones, desincronización de audio, ralentizaciones y demás lindezas de este tipo que dejan en una simple anécdota la resolución a 576p de la que hace gala. Y a todo esto aún hay que sumarle la ausencia incomprensible de sangre durante todo el juego, que realmente merece un párrafo a parte. Porque, uno de los puntos a favor de Haze es el planteamiento con su historia, el hecho de la manipulación que ejerce Mantel sobre sus hombres, que les lleva a contar con un casco que filtra los horrores de la guerra y hace desaparecer los cadáveres a los ojos de sus soldados. Muy bien, pero y cuando estamos sin casco con los rebeldes ¿quién ha venido a limpiar toda la sangre? Cosas como esta restan credibilidad y dramatismo a una historia que necesitaba ambas cosas, es increíble la manera en la que el juego pierde sus señas de identidad de repente. Y la peor de todas, por el hecho de ser la más reconocible es ni más ni menos que el néctar. Ese néctar que parecía ser un 'suero del super-soldado' cuando estábamos con la corporación se convierte de repente en aspirinas por lo que se ve, porque una vez nos enfrentamos con los soldados de Mantel tras nuestro cambio de bando son incapaces de vernos al camuflarnos, no aguantan ni un disparo en pie y combatiendo cuerpo a cuerpo parecen pesos pluma.
Quede claro que, implícitamente, estoy diciendo que la IA enemiga es penosa, pero que el hecho de serlo tiene una importancia directa sobre la trama en sí ya que el néctar, por ejemplo, se suponía que les daba 'super-poderes' (de hecho no se suponía, sino que lo habíamos comprobado nosotros mismos). Ejemplo perfecto de cómo los elementos técnicos de un juego pueden tener más o menos repercusión en el resultado final, dependiendo de la integración que tengan con el planteamiento general del juego. En este caso mucha. Lamentablemente.
UN FPS MÁS, UN GRAN JUEGO MENOS.
A pesar de todo lo que he dicho ahí arriba, Haze no es tedioso de jugar y no llega a aburrir en ningún momento, aunque si no lo hace es más por su escasa duración y por contar con bastantes variedad en sus fases, más que por sus aciertos jugablemente hablando. El título cuenta con momentos de FPS puro, disparando a diestro y siniestro a través de sus mapeados, pero te pone a los mandos de ametralladoras pesadas o conduciendo vehículos cada dos por tres, cosa que se agradece bastante porque en ninguno de esos papeles llegas a sentirte del todo cómodo. La conducción pesada y difícil de controlar de los vehículos se queda en un juego de niños ante la dificultad de controlar un lanzacohetes, subido en un avión mientras intentas apuntar a los enemigos recuerdas con añoranza cómo conducir aquél vehículo no era tan malo.
La suerte de todo esto, ya os digo, es que ninguna de estas fases duran demasiado y tampoco se repiten en exceso. Durante las seis/ siete horas que dura el juego pasamos de una a otra de forma que no nos da tiempo a odiar demasiado ninguna de ellas. Lo mejor, afortunadamente, los momentos de combate a pié, donde el mejor control de Haze sale a la luz y nos permite eliminar enemigos con facilidad, con un control basado en un apuntado libre que le da otro toque de realismo al tema. Algún que otro puzle por ahí hay, sí, pero nada digno de mención. Digamos que tenemos un juego bastante dinámico que se encuentra a sí mismo en los momentos de 'tú y tu arma contra todos'. Menos mal, tratándose de un fps.
Otra cosa que los desarrolladores han tratado de conseguir, poder diferenciar nuestra manera de combatir cuando estamos con los rebeldes de la que teníamos cuando pertenecíamos a la corporación. De nuevo estoy hablando de técnica al servicio de la historia, en este lugar de elementos en el gameplay. Se ha intentado hacer notar la forma en la que los rebeldes aprovechan las ventajas que ofrece la tecnologías de Mantel en beneficio propio, a base de astucia. Por ejemplo, gracias al casco los soldados de mantel no ven los horrores de la guerra, no ven los cadáveres como decía antes, con lo cual una vez te han infligido heridas graves tienes la posibilidad de hacerte el muerto y así pasar desapercibido para los soldados de mantel. Buen recurso, quizás podrían habernos obligado a usarlo en más ocasiones, pero buen recurso al fin y al cabo.
Porque si hablamos de gráficos, Haze pincha de nuevo. Y no lo hace porque cuente con deficiencias notables, sino más bien por no contar con nada notable. Lo cual, para mí, es un 'pinchar' muy relativo, pero un 'pinchar' al fin y al cabo: texturas muy justitas para tratarse de un juego next-gen sumadas a una interacción con el entorno nula y alguna interferencia en elementos estáticos, no dejan un buen sabor de boca. Y los mapeados siguen esa línea de poco trabajados, no encontramos en ningún momento nada positivo que resaltar en este aspecto y claro, en casos como este sólo se puede resaltar lo negativo: mención especial para el cart rebelde al pasar por encima del agua, pero nada comparable a cuando nos damos una vuelta en funicular y contemplamos 'el paisaje'. El resumen es que los gráficos no hacen mas que representar, lo cual es su función, pero no lo hacen al nivel que se le supone a un juego de PS3. Y esta ha sido la gran lacra de Haze: se le suponían demasiadas cosas.
EL ARTE DE LA GUERRA.
Me quedo realmente desilusionado ante lo que pudo ser Haze. Una historia como esta podía haber tenido tres o cuatro giros argumentales que la hubiesen hecho realmente épica, porque el planteamiento no era malo. Una vez lo estás jugando, te das cuenta que casi todo está ahí puesto al servicio de la historia, que el néctar tiene una fuerza narrativa enorme, que los diseños de amigos/ enemigos intentan fomentar la dualidad que te plantea la trama, que hasta las pintadas en las paredes rebeldes te siguen cuestionando que estés en el bando correcto. Y el final. Un final que intenta hacerte reflexionar, que intenta que te cuestiones las seis horas de juego que acabas de terminar.
Sin embargo, todo lo anterior es inconexo en el conjunto, está contado de forma mediocre (excepto los primeros veinte minutos) y el apartado gráfico tampoco ayuda. Porque una historia de este tipo merece invertir más en el guión y menos en la técnica, hasta ahí estamos de acuerdo, pero cuando en el DVD no se dan cita ni una cosa ni otra, esa gran historia tiene un serio problema: no es capaz de expresarse como es debido.
Y este es el problema principal de Haze. Por lo demás, yo me quedaría con los buenos momentos disparando enemigos y las revelaciones que te ofrece la trama de vez en cuando (muy de vez en cuando, por desgracia). Me queda la triste sensación de que planearon un juego grande, con grandes ideas y elementos con mucha fuerza narrativa, pero que no han sabido/ podido llevar a cabo totalmente, ya sea por falta de tiempo o por cualquier otra cosa. Pero que Haze tenía mimbres para haber sido algo grande es algo que puede ver cualquiera.
Cualquiera que lo quiera ver, claro.
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