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Sam&Max: Season one |
| Distribuidor: |
Nobilis Ibérica |
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Genero
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Aventura gráfica |
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PEGI
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Tras 15 años de espera podemos volver a meternos en la piel de los detectives más bizarros del mundo del videojuego en esta secuela por episodios de las aventuras de Sam&Max. ¡La policía freelance ha vuelto!
Al nombrar a Sam & Max estamos hablando de dos de los personajes más carismáticos y divertidos que ha parido la industria del videojuego. Nacieron hace ya más de una década de la mano del dibujante y guionista Steve Purcell, siendo protagonistas de varios cómics e incluso de una serie de televisión, aparte de la consagrada aventura gráfica Sam & Max: Hit the Road.  Tras un intento fallido por parte de Lucasarts de crear una digna secuela, Telltale Games recogió el testigo, y con la ayuda del mismísimo Purcell han logrado que la famosa pareja de detectives esté de actualidad gracias a sus nuevas aventuras publicadas en forma de episodios independientes. Aun habiendo dado el salto a las 3D y simplificado el sistema de juego point&click al minimalismo extremo, se ha preservado tanto el humor como la misma esencia que dio el éxito al clásico que lo precede. Dos años después del comienzo de esta nueva etapa, Nobilis Ibérica recopila los seis primeros episodios en un solo título, con una más que digna traducción al castellano. Veamos si la espera ha merecido la pena. Volviendo al trabajo: Por si alguien no conoce a los protagonistas, Sam & Max son una pareja de detectives (policía freelance, que dirían ellos) de lo más peculiar. Mientras que Sam es un perro antropomórfico que ejerce de líder y cabeza pensante del equipo, Max es un sádico conejo hiperactivo que prefiere la violencia y las malas artes para conseguir sus objetivos, aunque siempre demostrando un ácido humor negro, marca de la casa, que consigue hacernos reír con cada cosa que hace. Como veremos, poco ha cambiado en las vidas de ambos desde la primera entrega, continuando su trabajo como detectives desde su archiconocida oficina bajo las órdenes del comisario, amén de seguir usando su vetusto Desoto y sus efectivos métodos disparatados a la hora de resolver los casos. Los objetivos que se nos presentan están a la altura del periplo que supuso la búsqueda del yeti Bruno en el juego anterior, en cuanto a lo absurdo y original. En concreto, nuestra primera misión consistirá en averiguar por qué los protagonistas de un programa de televisión para niños de los años 70 llamados los “Soda Poppers” están cometiendo delitos en el vecindario. Dicha investigación dará pie a otras cinco de diversa temática, que aunque son resolubles de forma independiente y pueden jugarse en cualquier orden, tienen un hilo conductor en el que la historia va evolucionando y tomando forma, por lo que es más que recomendable jugar a las seis partes que se incluyen en el orden establecido. Visitaremos lugares tan dispares como un estudio de televisión, un casino propiedad de la mafia, la Casa Blanca, un mundo de realidad virtual e incluso la luna, donde conoceremos un plantel de personajes de lo más bizarro, desde los ya comentados Soda Poppers, pasando por maestros de la hipnosis, charlatanas presentadoras de televisión, un hombre topo (que nada tiene que ver con el del primer título) o el mismísimo presidente de los Estados Unidos.  Para poder resolver cada caso, dispondremos de la ayuda de algunos personajes que regentan negocios en el vecindario. Bosco regenta una tienda de ultramarinos que defiende a capa y espada de los ladrones plagándola de sistemas de seguridad y extraños artilugios, siendo un inventor de extraños cachivaches que podrán ayudarnos a salir de más de un apuro. Por otro lado tenemos a Sybil Pandemik, una emprendedora joven que cambia constantemente su negocio, pasando de tatuadota a psicóloga, investigadora de tríos amorosos con extraterrestres o testigo de crímenes. Por último está Jimmy “Dos dientes”, un ratón que vive en la misma oficina y trabaja como contrabandista y perista. Tanto ellos como el resto de personajes están perfectamente caracterizados, siendo la interacción con ellos el detonante de la mayoría de situaciones desternillantes que se suceden constantemente. Gráficos: En una aventura gráfica no son necesarios grandes alardes técnicos a la hora de plasmarla en pantalla, más bien se precisa claridad y simpleza para poder realizar las acciones de forma correcta y sin complicados malabarismos a la hora de interactuar con el juego. En ese sentido, Telltale Games ha dado en el blanco, ofreciendo la representación 3D más fiel al sistema clásico en dos dimensiones. Con un pronunciado estilo cartoon, tanto los personajes como los escenarios están perfectamente definidos y cohesionados ya que se ha prescindido de fondos pre-renderizados y florituras similares, siendo todo lo que se muestra en pantalla fruto de un engine creado para este tipo de juegos en concreto, que ya utilizaron sus creadores a la hora de crear el videojuego basado en el cómic Bone.  Las animaciones son más que correctas, representando claramente lo que realizamos en cada momento. Todo se mueve con gran fluidez, y no es necesario un potente ordenador para poder disfrutar de este juego al 100% ya que los gráficos, aunque resultones, son bastante simples. Además, los personajes lucen una conseguida sincronización labial acorde con el comentado estilo cómico y desenfadado. Por otra parte, las texturas cumplen su cometido, pudiendo identificar perfectamente todos los objetos que vemos en pantalla de forma definida. El juego no permite demasiadas modificaciones gráficas, limitándose a poder elegir la resolución en pantalla y poner y quitar una especie de filtro antialiasing que en situaciones muy concretas (un par de escenarios de los episodios cuatro y cinco) puede mermar la fluidez de la acción. Música y sonido: Este apartado carece de defectos, estando tanto la música como las voces y efectos a un gran nivel. Todas las voces del juego están dobladas al inglés por actores profesionales, que dotan a los personajes de una interpretación realmente acertada, en especial por supuesto a los protagonistas, dotando a Sam de un inconfundible acento tejano y a Max de una nerviosa voz aguda que casa perfectamente con el personaje. Igualmente, los secundarios están a un gran nivel. En ese sentido parece todo un acierto haber mantenido las voces originales, pero dejaremos el asunto del doblaje y traducción para el final. La música también mantiene un gran nivel, siendo muchas de las piezas composiciones con instrumentos reales en vez de la poco sorprendente música de estudio. Cada escenario tiene su propia banda sonora, cambiando fluidamente según vayamos de un lugar a otro o realicemos determinadas acciones que vayan acompañadas de una pieza diferente, aunque poco tiene que ver con el majestuoso sistema iMUSE de partitura interactiva que tuvo su predecesor. También se incluyen algunos temas cantados que dan bastante vida a este apartado. Por último y como otro punto a favor, la cabecera del juego es una versión remozada y mejorada del tema de inicio de Sam & Max: Hit the road. Jugabilidad: Por fin llegamos al apartado más importante en un título de estas características. Sam & Max se aleja del clásico sistema Scumm de su predecesor así como del método de control para aventuras en 3D que intentó introducirse en Grim Fandango o La fuga de Monkey Island. El control es tan simple como hacer click en el objeto con el que queramos interactuar. Si se trata de una persona automáticamente hablaremos con ella o si es un objeto lo cogeremos o usaremos dependiendo de su cometido. Por otra parte, dispondremos de un inventario en el que podremos seleccionar los objetos que vayamos recogiendo para interactuar con todo lo que veamos. La única pega achacable al juego es su escasa dificultad, que peca de ser ligeramente fácil para los más experimentados en el género. La culpa de ello posiblemente sea por la división del juego en diferentes capítulos. Al ser cada uno de los episodios totalmente independientes del resto, nuestro inventario comenzará vacío en cada uno de ellos salvo por nuestra pistola. Al ser los escenarios de cada acto totalmente exclusivos de cada uno a excepción de la oficina y los alrededores, el abanico de posibilidades a la hora de resolver una situación es muy reducido, por lo que simplemente probando combinaciones aleatorias podemos resolver los enigmas. Aun así, el juego nos mantendrá enganchados un buen puñado de horas, y en ningún momento llegaremos al aburrimiento o desesperación gracias al sinfín de situaciones originales que viviremos. Además, como detalle original, existen algunos minijuegos arcade relacionados con la conducción de nuestro Chrysler Desoto en algunas persecuciones donde tendremos que sumar nuestros reflejos al ingenio que requiere este título, pero que no desentonan en el conjunto. La traducción y el doblaje: Por primera vez en la historia de los videojuegos, una distribuidora ha pedido el consejo de los jugadores para tomar decisiones en la edición de un juego. En este caso, Nobilis Ibérica realizó una encuesta en la que se preguntaba si los usuarios preferíamos el juego doblado y traducido al castellano o tan solo traducido pero conservando las voces originales. Esta última fue la opción ganadora por pocos votos, por lo que así es como hemos recibido el título. La traducción es realmente fiel al guión original, realizando las modificaciones pertinentes solo cuando es necesario, como algunos chistes locales o expresiones que no tienen réplica en castellano, pero que con un poco de ingenio han mantenido todo su humor. Un ejemplo sería cuando Max insiste en realizarse un tatuaje en sus partes pudientes diciendo: “I want a tatoo of Netherlands on my Netherlands”, traduciéndose por “Quiero un tatuaje de los países bajos en mis países bajos”. Bravo por Nobilis. Igualmente, algunas de las texturas del juego con frases escritas en inglés han sido traducidas, aunque incomprensiblemente no todas, pudiendo encontrarnos en el juego carteles escritos en inglés junto a otros que están en español. Tal vez el motor del juego no permitía la modificación de determinadas imágenes del los escenarios, por lo que poco podemos achacar al respecto. Conclusiones: Estamos ante un digno sucesor del título que catapultó a la fama a sus personajes, donde el hilarante humor de sus protagonistas es el mayor atractivo a la hora de disfrutar de este juego. Con unos gráficos y un sonido a la altura, Sam & Max: Season one nos hará disfrutar de un título con una jugabilidad clásica que, aunque peca de ser algo fácil para los más experimentados en el género, no deja de ser un atractivo desafío que nos mantendrá entretenidos durante horas. Nota: 8
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