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| Título: |
Apollo Justice: Ace Attorney |
| Distribuidor: |
Capcom / Proein |
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Genero
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Aventura gráfica. |
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PEGI
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Ponte en la piel de Apollo, un abogado recién salido de la facultad que hace su debut en los juzgados a lo grande: defendiendo de una acusación de asesinato ni más ni menos que al mismísimo...
... No, no te preocupes que intentaré no espoilear demasiado en el análisis. Apollo Justice: Ace Attorney, el cuarto juego de la exitosa franquicia de Capcom (aunque para nosotros, de momento, sea sólo el tercero) y el primero que sale para DS de forma nativa. Las tres entregas anteriores llegaron a nuestro país también de la mano de la portátil de dos pantallas, pero tenían un gran problema encima: no fueron desarrollados para ella, sino para Game Boy Advance. A pesar del hecho de tratarse de ports (gráficos a base de sprites demasiado simples, jugabilidad que omite la pantalla táctil, etc), las entregas anteriores han gozado de bastante éxito entre los poseedores de DS, y han conseguido mantener unas señas de identidad que ya son conocidas por la gran masa jugadora mundial. De todas formas, y por si no conoces la saga, te diré que se trata de una especie de simulador de abogacía que se juega como si fuese una aventura gráfica/conversacional de las de toda la vida. Su desarrollo se divide en los dos grandes bloques de todo juicio: recopilar pruebas primero y usarlas después en el juicio en sí. La recopilación previa la haremos en los lugares relacionados con cada caso que nos sea asignado, a base de examinar localizaciones, hablar con los personajes implicados y buscar pistas en sus exposiciones. Más tarde, en el juzgado, nuestro papel como abogado será demostrar incoherencias en las declaraciones de los testigos, presionándolos cuando detectemos puntos flacos o presentando la prueba necesaria en cada momento hasta alzarnos con la victoria en el juicio. En definitiva, enigmas de entorno, de conversación y de inventario: la base de las aventuras desde tiempos inmemoriales. Todo ello aderezado por unos personajes de lo más curiosos y estereotipados, juegos de palabras por todos lados y una genial historia principal que hizo de su protagonista, Phoenix Wright, el Perry Mason de las consolas. Sí señora, queremos seguir leyendo la review... si no es molestia, claro. ¡¡Protesto!! Y Apollo Justice es, ante todo, un nuevo Phoenix Wright. Aunque ese nombre haya desaparecido del título occidental del juego, sigue siendo un Gyakuten Saiban (el nombre original japonés de la saga) y lo demuestra desde el primer minuto. Para los que hayáis jugado a los dos primeros, debéis saber que Phoenix continúa por aquí y sigue teniendo mucho peso en la trama. Pero la renovación que se plantea con el nuevo protagonista, Apollo, da lugar a un mundo completamente nuevo de posibilidades; Capcom ha querido hacer una especie de 'borrón y cuenta nueva' con la saga, y ha dado a los nuevos jugadores (que presumiblemente se acercarán por primera vez a la franquicia con esta nueva entrega) un punto de partida lo más limpio posible, sin arrastrar lastres del pasado. De esta forma, empezamos nuestro periplo por los juzgados a la vez que Apollo, que acaba de terminar sus estudios de derecho y se enfrenta a su primer caso, en el que un conocido personaje es acusado de asesinato, como abogado defensor. Siguiendo con el gameplay que ha hecho famosa la saga, tendremos que ir visitando las localizaciones claves de cada caso, con el objetivo de buscar pruebas y evidencias que podamos presentar después durante el juicio. Siempre a base de apuntar y clicar con nuestro stylus, como decíamos antes la jugabilidad de esta serie es heredera directa de las clásicas aventuras point 'n click de toda la vida. Es decir, que las conversaciones también tienen un papel muy importante en la narrativa. De hecho, diría que un papel fundamental, así que no será raro encontrarnos con largas escenas conversacionales en las que el papel del jugador se limitará a pasar texto tras texto. Lo bueno del caso es que no se hacen pesadas, primero, porque están perfectamente justificadas como la toma de declaración a los principales testigos, segundo, porque el jugador se da cuenta desde el principio que ha de estar muy atento a éstas, ya que se van revelando aspectos importantísimos en el desenlace final de cada caso, y tercero... bueno, el tercer punto tiene que ver con que las historias que se van desvelando son de una calidad altísima, que a medida que avanza el juego uno se da cuenta que todas están conectadas de una forma u otra y que, con esto, el título consigue una inmersión total en el jugador. A través de los cuatro casos que componen el juego, volvemos a vivir una historia llena de magia (y no en el sentido figurado de la palabra: magia, literalmente), tensión y giros argumentales impredecibles, tal y como nos tenía acostumbrados la saga, pero en este caso con la libertad que los guionistas han tenido al partir de personajes totalmente nuevos. Además, los momentos en los que aparecen Phoenix y su pasado son de una carga emocional enorme (para los que hemos jugado a las entregas anteriores, se entiende); así que entre unas cosas y otras, el título firma una trama excelente que incluso va mejorando a medida que se acerca a su final, con lo que prepárate para no soltar tu DS hasta que lo termines. Sí, a pesar de estas capturas, el juego llega íntegramente en castellano. En DS se vive mucho mejor Aunque de momento pueda parecer que esta cuarta entrega es prácticamente idéntica a las anteriores, no es así del todo; para esta primera incursión directa en las dos pantallas, los desarrolladores han ideado todo un arsenal de nuevas funcionalidades con tal de aprovechar al máximo la táctil de la DS. Pero no te engañes, para mantener el espíritu de la franquicia intacto no se han variado demasiados aspectos, así que las novedades sólo van a aportar un añadido a la jugabilidad de Apollo Justice; es decir, la base jugable de las entregas anteriores se mantiene, así que si no puedes ni acercarte a ellas, aléjate también de esta. Pero si te gustaron las anteriores, esta lo hará aún más. Porque esos 'añadidos' de los que hablaba, además de estar perfectamente justificados e integrados en el gameplay original, le dan un punto extra de profundidad y hacen al título mucho más actual en términos jugables. Y que conste que estamos hablando de cosas como trazar recorridos en un mapa con el stylus, o de llenar la pantalla de polvo de grafito y soplar después para revelar huellas dactilares, es decir, nada del otro mundo; pero el secreto de estas nuevas funcionalidades es precisamente ese: la simplicidad en la ejecución de tareas que encajan perfectamente en la filosofía del juego. Nada de usar la pantalla para mini-juegos imposibles que no tengan que ver con la acción que intentan emular, aquí se usa el micro para soplar esos polvos de grafito como lo harías en la vida real. Simple pero efectivo. Otra novedad que se disfruta bastante, y que encaja perfectamente con el halo de magia y misticismo que envuelve la saga, es la habilidad de Apollo para detectar momentos de nerviosismo en las declaraciones de los personajes durante el juicio. Apollo es capaz de detectar cualquier tic, o movimiento extraño del declarante, por minúsculo que sea, lo cual le sirve de muchísima ayuda a la hora de saber cuándo éste miente o no está del todo seguro en su declaración. El problema es que, ya que el jugador encarna a Apollo durante el juego, también nosotros tendremos que ir desarrollando esta habilidad durante el mismo, ya que en muchas ocasiones ésta será la única manera de encontrar el punto flaco del testigo. Te sorprenderás a ti mismo de lo mucho que llegarás a fijarte en cada gesto de los personajes, de cómo juguetean con sus abalorios, cómo cambian de cara al expresar determinadas palabras, etc. Algo realmente conseguido por parte de los desarrolladores, ya que además de esto y para acrecentar la importancia de esta habilidad, se han sacado de la manga un brazalete mágico que nos ayudará a prestar aún más atención cuando lo usemos y seamos capaces incluso, de agudizar nuestra vista y aplicar una especie de 'zoom' a puntos concretos del acusado (también hay acusadas, sí, pero no me refiero a esos 'puntos concretos', lo siento). También ha mejorado en cuanto a gráficos se refiere. Perdón, vuelvo a empezar: También ha mejorado en cuanto a sprites de refiere, ya que estos se mantienen pero dan ese 'paso más' que le permite el hardware de DS. Nos encontramos con sprites más elaborados y nos alejamos de los colores planos, al igual que nos encontramos con escenarios más trabajados y algunos efectos especiales (aunque bastante escasos) que no tuvimos posibilidad de ver en los anteriores títulos. Hay que decir que, siempre para mantenerse fiel a sus predecesores, los diseñadores han querido aportar una sensación de nostalgia al jugador veterano en la saga, y se han mantenido localizaciones e incluso personajes dibujados exactamente igual que en las entregas anteriores. Por ejemplo, el carismático juez que nos ha acompañado desde el principio es el mismo, y cuando digo 'el mismo' me refiero a la misma representación gráfica que tuvo en los ports de GBA. Un guiño al pasado que a mí me ha parecido fantástico, pero que más de uno tomará en sentido negativo, inevitablemente. Otras mejoras gráficas tienen que ver con la capacidad de mover 3D de la nueva portátil de Nintendo, pero sólo se ha utilizado para esas recreaciones de escenas del crimen a base de monigotes. Han venido bien de cara a jugar con esas representaciones, por ejemplo para buscar ángulos de disparo y así explicar por qué el asesino no pudo estar en dicha posición cuando disparó el arma, pero no dejan la sensación de haber aprovechado esta característica del nuevo hardware del todo. ¿Quizás un escenario 3D cuando estamos examinando las localizaciones? Quizás para el próximo... Examina esas braguitas, no vayan a contener una prueba concluyente... Veredicto: Culpable
Culpable de hacerte perder la poca vida social que te quedaba, claro. Mi resumen sería este: tanto si te han gustado las anteriores entregas como si no has jugado a ninguna de ellas, debes hacerte con este título inmediatamente, sólo debes huir de él si las anteriores te daban alergia. Hablamos de un juego capaz de hacer guiños constantes a sus predecesores y a la vez contar una historia totalmente nueva. Hablamos de un juego capaz de mantener toda la esencia de los anteriores y a la vez incluir los suficientes elementos nuevos como para modificar una jugabilidad insultantemente básica. Sólo cojea un poco, y siempre en la inevitable comparación con los anteriores, por esa subida en cuanto a duración y contenido de los momentos de investigación y recopilación de pruebas, que lo hacen parecer más un juego de detectives que de abogados (incluso Apollo bromea con esto durante el juego), o en los momentos de la historia donde se nos cuentan cosas del pasado y que dan lugar a conceptos que no acabamos de entender, ya que supuestamente tienen lugar durante esa tercera entrega que aún no hemos podido jugar aquí. Pero, ¡Eh! Apollo no tiene la culpa de los planes de lanzamientos de su compañía madre; y por lo demás, estamos, probablemente y a falta de jugar al tercero (gracias, Capcom), ante la mejor entrega de la saga. Esperemos que sólo hasta que salga su quinta parte.
Nota: 7.4
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